
Era muy temprano como cada mañana, el frescor en el aire invitaba a presagiar la tragedia que tarde o temprano tenía que llegar. Sobre el edificio negro y rebosante de moderna fealdad marchaba ya la última de las cigüeñas rumbo a tierras más cálidas y amables; son ellas las que me advierten del nacimiento del verano y las que después, me anuncian su verdadera muerte pasada la frontera del 21 de Septiembre. Un manto frío cubre ahora mi alma y junto a el una ligera y molesta sensación de desesperanza que se advierte en el rojizo de mis ojos que no consiguen arrancar del todo unas lagrimas.
Odio esta ciudad, la odio con toda mi alma porque no alberga esperanza alguna y todo son cenizas y recuerdos de otros tiempos. A menudo me sorprendo recorriendo lugares que fueron importantes tanto en mi infancia como en mi juventud y una extraña sensación de espesa melancolía me atrapa en leves suspiros. Todo permanece igual o con ligeros cambios pero la esencia es tan diferente que llega a repugnarme.
Siento que el vacio se ha instaurado en esta ciudad, o tal vez sólo en mi y por ello mis proyecciones sobre ella son tan oscuras y desalentadoras… pero no creo estar tan equivocado, esta ciudad hace tiempo que no acoge la cultura y el arte de la manera autentica en la que debería de hacerlo, todo son restricciones y oscuros personajes que cada mañana, al igual que yo, se sumergen en una actividad desmesurada y estéril para llegar a casa por la noche y asumir una vez más la derrota de cada día para sentir como los sueños cada vez están un poco más lejos, y que tal vez ya sería más sensato no luchar por ellos. Sin arte y sin esperanza la lucha está perdida.

Bien, una vez más sumergido en un mar de tráfico y humo. Sencillamente están alienados y el coche se convierte en un instrumento de protesta y confusa lucha. O bien esta gente no es humana o tal vez sea yo el alienígena que no comprende nada de esta insípida raza. Claxon, amenaza. A continuación el gesto de mal gusto, los insultos silenciados por las lunas y el metal… yo necesito un mar diferente.
Cuando era más joven todo estaba por hacer, no existía el desaliento porque aún todo era temporal y en la inexperiencia se hallaba el valor. Después el mundo tiende a volverse más frío y empiezas a descubrir que todo esto va en serio y que existe más pena que gloria. Bendita inexperiencia y sagrada juventud. Observando a la gente vislumbro los medios que se utilizan para sobrellevar este mal occidental. Drogas, religión, tv, consumismo, series americanas, ejercicio, futbol, manifestaciones pacificas, hobbies a menudo absurdos con tal de no asomarse jamás al profundo abismo de nuestra tristeza (gracias Chechu). No les culpo, e incluso me parece sano, seguramente envidio esta entrega, pero yo no puedo obviar el abismo que hay detrás y que nos empeñamos en no ver. Lo siento, pero nada de lo anterior y su largo etcétera creo que puedan llegar a colmarme.
Yo mientras tanto sigo soñando, soñando con playas desiertas y mares de un azul tan intenso que su belleza puede llegar a herirte. Vegetación salvaje y enfurecida, animales que esconden las llaves del universo, primaveras y veranos interminables y con civilizaciones lejanas y futuras que emergerán victoriosas de otros tiempos y dimensiones… amores inmortales. En resumen, con el misterio de la vida. Tan sólo que a veces despierto y doy de bruces con un paisaje grisáceo y lleno de antenas.
Estamos equivocados, y lo seguiremos estando siempre que nos alejemos de nuestra divinidad individual. Rechaza tus ojos y emplea más el olfato y el tacto, indaga en tu tristeza aunque con ella vuelva el dolor, haz más caso a tu instinto y abandona la ciudad, aprende a estar solo. Manifiesta tu odio a los dogmas y a lo que parece ser inamovible, asume que todo está en movimiento y que probablemente algún día llegue a estar todo del revés y que tal vez esta sea la única salvación que nos queda.
Precioso, muy bonito. Intentaré aplicarme yo mismo el cuento y desapegarme de todo aquello que me hace débil e indeciso.
El Vacio sigue… enciendo y apago continuadamente la luz… Madrid, la sociedad, los políticos, el capitalismo, el trabajo, la ciencia, el arte, la religión… todo me parece ya una burda comedia. ¿Esto es el mal? ¿O mi mal está enfocado sobre ello?
Supongo que habrá que ir tirando mientras la primavera, tarda aún en llegar. (Battiato)
Y en este presente inmediato me limitaré a escuchar las nuevas canciones de Chechu mientras acaricio a mis dos celebres gatos… sí, dejaré que sean ellos quienes apacigüen hoy mi alma.
Menta, hielo y arena. Amor incondicional. Hoy vuelvo a la tierra de la cual no debí partir.