La imagen que abre este artículo es bastante descriptiva. Dos policías municipales de Madrid arrastran a un joven por el pavimento de la calle Montera de la capital (aledaña a La Puerta del Sol). No es esta escena en si lo que llama mi atención, en muchas ocasiones hemos visto imágenes muy similares. Quiero poner el foco en lo que ambos dos agentes portan en sus manos. Son dos porras extensibles de metal expresamente prohibidas por el reglamento de la Guardia Civil y del Cuerpo Nacional de Policía. Pero cuyo uso continua siendo normal (a la imagen me remito) en cuerpos policiales Autonómicos.
Para aquello que desconozcan estas armas, una porra extensible es, básicamente, una barra hueca de metal extensible coronada por una bola de acero macizo. El echo de que sea hueca aumenta enormemente el daño que inflinge al golpear a una persona. Las porras tradicionales (y reglamentarias) son de madera maciza con revestimiento plástico. La madera amortigua el golpe provocando una gran dolor pero menos daños físicos. Sin embargo el metal hueco incrementa el daño y la vibración que recibe el hueso facilitando de forma aterradora la posibilidad de fracturas y causando un dolor físico mucho mayor. Pero esto solo se produce golpeando con la barra metálica. Este arma finaliza en una bola de acero macizo, creo que no es necesario explicar lo que esto implica.
Desde hace unos días vivimos una enorme campaña mediático-política dirigida a crear en la opinión pública la imagen de que los activistas asociados a las protestas del 15M son violentos y están atacando de forma agresiva a políticos en toda España. Pero el caso es que esas acciones violentas han consistido en gritos, en resistencia pasiva y en el peor de los casos (muy pocos, por cierto) en arrojar agua.
La imagen que ven a continuación está capturada de un video al que cualquiera puede acceder fácilmente en Internet (http://www.btvnoticies.cat/2011/05/31/els-mossos-desquadra-desmenteixen-haver-utilitzat-armes-il%c2%b7legals/) donde vemos a un Mosso dÉsquadra golpeando con una porra extensible a manifestantes pacíficos en Barcelona el pasado día 27 de mayo. En el video también se aprecia como después de golpear a la gente el susodicho angelito intenta ocultar el arma, sabedor de la ilegalidad que acaba de cometer.
El mismo día 27 Artur Mass, presidente de la Generalitat, declaró: “Las instituciones tienen el monopolio de la fuerza, eso sí, controlada. Por eso pido que no se critique hoy la actuación policial”. Parece ser que golpear salvajemente a manifestantes pacíficos con armas prohibidas entra dentro de lo que el señor Mass identifica como control. Aun se permitió el exceso de calificar a todos los manifestantes de “Profesionales de la violencia”.
Si bien es cierto que en democracia el uso legal de la violencia es monopolio del estado su ejercicio debe estar regido en todo momento por un principio de proporcionalidad. Nadie aprobaría disparar con un arma de fuego a alguien que roba sin utilizar la fuerza, pero parece que todos hemos de aplaudir las dantescas actuaciones policiales donde violentos radicales lanzan agua y reciben golpes con porras de acero.
Para hacer una comparación en cualquier ámbito de las vida es necesaria una escala común de medida. Un baremo que nos ayude a poner en su contexto sucesos diferentes y que de esta forma haga posible la comparación. El problema es que desde los medios de comunicación de masas y desde la política institucional se nos está imponiendo un ejercicio de simplismo por el cual violencia es un concepto único e inamovible en el que entra cualquier actuación ajena a la ley, aunque estas actuaciones no hagan uso de la fuerza física. Aún en el caso de calificar de violento el lanzamiento furibundo de agua si no tenemos una escala de medida racional donde golpear con barras de acero sea globalmente calificado de violencia extrema lo que estaremos consiguiendo es vaciar de contenido las palabras y puerilizar el debate haciendo imposible llegar a ninguna conclusión. Bien visto tal vez este sea el objetivo.








Antes de nada, darte las gracias Ender por este inspirador artículo. Ojala te animes más a escribir y tengamos el placer de publicarte de nuevo por aquí. Esta entrada pertenece a una de esas muchas personas que han seguido muy de cerca este movimiento que hoy tiene lugar y que esperemos no sea flor de un día. La indignación y el astío que muchos de nosotros sentimos día a día por fin tiene una voz. Desde estambreweb apoyamos este movimiento y eso que no nos casamos con cualquiera… menos es nada y nada es peor. Algo esta pasando y ya lo comentamos por aquí hace mucho tiempo… ahora habrá que intentar que nadie nos lo joda.