Autorretrato

Soy hijo del hambreFrancisBacon autorretrato 1971_thumb[3]
y del miedo de mis padres.

Vivo solo en una casa
con vistas al mar,
aunque soy de los suburbios,
de las vísperas de nadie.

Me hice viejo a los catorce,
correoso a los diecisiete,
loco y joven ya mediada la veintena
y ahora floto en ese lugar intermedio
que hay entre la soledad y las promesas.

Hablo solo por la calle,
bebo Bourbon,
le escribo al mundo
y fumo a solas.
Me esfuerzo en encontrar el compás,
el tempo adecuado que
acune estos versos
míos, tuyos; ojalá nuestros.
Ojala sean para ella estos versos.

Dejadme que me presente:
Soy el amante improbable
que vino cansado.
Soy el tipo callado
que hay detrás de la sonrisa.
Soy la voz sin voz de esta afonía.
Soy mis actos.
Soy mis versos.
Soy Alfredo.
El que a pesar de andar perdido aún camina.

Tesis / Antítesis / Síntesis

Tres estudios para un autorretrato. (Francis Bacon)

Tesis

El camino de vuelta
siempre es el peor.
La realidad se obstina
en imponer sus conclusiones.
En matar la inocencia
que acompaña a los principios.
En hacer tristes y oscuros
todos los libros.
Todos los sueños.
Y a todos los niños.

Antítesis

Hay bellezas que presagian la tragedia.
Hay mujeres que solo
deberían vivir en la leyenda.
En el recuerdo de una época fugaz.
A veces el camino de vuelta
es el único camino de salida.
Sin embargo…
Con el paso de los años y lo días
he aprendido que lo contrario del amor,
no es desamor,
Sino cobardía.

Síntesis

Aprieto la estilográfica con los dientes.
Desbrozo la maleza.
Lucho contra esta tierra avara
donde nunca germina la poesía.
Y escucho el susurro quedo
de la memoria cercana.
Puede que mis pies no recuerden
el camino de vuelta a casa,
pero seguro que mis manos
aún pueden borrar las líneas de los mapas,
Y trazar atajos en su espalda.

Era tan grande…

Foto: Marc Ambros

Era tan grande la noche
que se filtraba impertinente a la mañana.
No respetaba mis horas de luz,
ni al sol flotando en el vacío.
No respetaba las leyes de los orbes celestes,
ni mis deseos de claridad a través de la ventana.

Luego fue tan grande el día
que me quemaban las horas sin ocaso.
Infinitas, blanquecinas…
Enemigas de la tierra en rotación.

Pero luego fue tan grande la noche
que el sol no doró mi piel en siglos.
Y fue tan grande el día
que la luz me desveló hasta la locura.

De repente la noche creció. Desmesurada.
Arrasando para siempre a la mañana.
Y el día explotó en mil destellos. Exaltado.
Desterrando con su luz la madrugada.

Y fue tan grande la noche…
Y fue tan grande el día…
Que todas las horas me abrían heridas.

La preciosa imagen que acompaña y embellece este poema es obra de Marc Ambros. (http://www.marcambros.com/) Gran fotógrafo y mejor tipo. Querido lector, si tiene un poco de buen gusto no cometerá el error de perderle la pista.

                                                  

Hoy la mar…

Hoy la mar está sedienta.
En el horizonte devora al cielo.
Azul sobre azul comienza el baile,
lejos. Muy lejos.

Hoy la mar está hambrienta.
Bebe los rayos de luz del faro.
Azul, verde, ocre y negro
bajo el cielo estelado.

Hoy la mar está despierta,
acompañando en silencio a mi canto.
Hoy la mar está serena por los dos.
Hoy la mar me está ayudando.

Desde una casa con vistas al mar

Escribo desde una casa
con vistas al mar.
Gasto mis mañanas en pensar
si cuelgo los cuadros de la alegría
o los de la soledad.
Veo el tiempo pasar a mi vera.
A veces lo atrapo.
A veces lo suelto.
A veces lo acaricio
y casi siempre lo tejo.
Hilos de tiempo en ruecas de sueño.
Hilos de segundos,
hilos de minutos,
hilos mal cosidos.
Hilos sueltos.
Fumo. Bebo y escucho los sonidos de la casa.
Cruje el suelo,
sopla el cierzo,
alas blancas de gaviota contra el viento.
Cada ruido añade una nota
a la vieja melodía del destierro.
Cada ruido de esta casa es un verso, si.
Pero un verso extranjero.

Viento del norte

Hoy sopla viento del norte
Y casi sin darme cuenta
Mi paleta de colores a viajado
Hasta el otoño.

La lluvia de julio es la mas cruel
Porque no debería estar ahí.

Me siento en el sofá
Y fumo a oscuras.
Ilumino mis manos con
La luz del portátil,

Lio otro pitillo.
Me asomo a la ventana,
Miro a un punto cardinal equivocado…
Y escribo y leo y vivo y muero.
Y lo hago todo mas despacio,
Porque no se adonde voy.

Que importa que el viento llene las velas,
Si Penélope se cansó de tejer y destejer nuestras promesas.

Prueba de vida

No puedo recordar el instante preciso

en que giré mi cabeza para verte

y mis ojos se estamparon

contra el silencio.

No acabo de saber donde empezó

la distancia y el miedo.

La basura, la mierda, la añoranza,

la culpa, las fronteras y el destierro.

Solo se que una lluvia perezosa

no me deja dormir.

Que no encuentro las palabras necesarias

entre la vergüenza, los recuerdos y las ganas de ti.

Este poema juega al espejo

con otro de hace diez años.

Espero que aún creas aquellos versos

que nunca fueron mentirosos

aún que ya estén olvidados.

Echo de menos con fuerza

las noches en que las palabras

construían mapas, catedrales y promesas.

Discutir y estar de acuerdo.

Caminar junto a ti sin más certeza

que saber que el enemigo era el sol

que amenazaba con mañanas tras las verjas.

Desde aquí…

Lanzo el mensaje en la botella,

al mar de nuestras distancias.

Con la esperanza de verla de vuelta

flotando entre arenas blancas.

Llena de insultos y abrazos.

Pero vacía de venganza.

Por que esto no es poesía.

Lo que palpita en estas letras,

mas que esperanza,

Es una prueba de vida.

(Para Carlos Perezagua)

Familia

Ayer. La mañana del 11 del 11 de 2011 mi hermana fue operada en un hospital madrileño. Siempre hemos estado muy unidos, así que ha sido un día complicado. Unas tensas semanas de espera han culminado en dos larguísimas horas de nervios hasta que finalmente las palabras de una cirujana se han convertido en la mejor noticia en mucho tiempo.

De vuelta en su habitación, mi hermana, se debatía entre el sueño y la vigilia ayudada por una considerable dosis de morfina. La conversación fluía densamente como si una persiana de niebla pudiera hacer un viaje de norte a sur y de vuelta al norte. Preguntaba Raquel (ese es el nombre de mi hermana) por su hijo, que tiene poco mas de un año. En mitad de esta charla espesa y bella, Raquel ha pronunciado, casi sin darle importancia, una frase hermosa y llena de verdad. “Hay bastante gente por la que mataría, pero muy poca por la que moriría”. Tal vez los nervios me han colocado en un estado de ánimo especialmente sensible, o tal vez ha sido el cansancio. La cuestión es que esas palabras han causado un gran impacto en mi, tanto es así que en ese momento he decidido bajar a la puerta del hospital a fumar un pitillo.

Paseando al amparo de una noche que ya era oscura a mediados de la tarde no podía dejar de darle vueltas a lo dicho por mi hermana y a cuanta razón contenía aquella frase que sospecho, no recordará haber pronunciado dentro de unas horas. Hay mucha gente por la que matar. Personas a las que aprecias, o de las que guardas un recuerdo especial. Gente a la que admiras o sencillamente alguien que sabes que tiene razón e intuyes que necesita protección. Pero hay muy poca gente por la que morir. Esas personas son las que yo llamo mi familia. Obviamente en mi familia está mi hermana o mi sobrino, pero no hablo de lazos de sangre si no de algo mucho mas profundo. Hablo de Hermandad.

Nunca he soportado la expresión “la amistad es un lujo”. Siempre me ha parecido despreciable porque  un lujo no deja de ser algo deseable pero prescindible. Algo que hace la vida mas confortable pero sin lo que se puede vivir. Siempre he vendido cara la palabra amistad, quizás porque siempre he tenido la certeza de que sin compañeros de armas la batalla está perdida aún antes de comenzar.

Mi familia no es un lujo. Es el espacio de tiempo que va entre el sístole y el diástole de mi corazón y gracias al cual percibo el paso del tiempo y mido el amor, el dolor, la lucidez y el delirio. Son el baremo por el cual se que estoy vivo y se que merece la pena estarlo.

Mi familia es el estámbrico creador de este blog. Desde su abrazo 15 años nos contemplan de una relación que cuanto mas lo pienso mas cuenta me doy de lo simbiótica que es.

Mi familia es un tipo extrañamente encantador y desquiciante. Con mas corazón que cabeza. Un tipo que ha respondido a muchos nombres pero que para mi siempre ha sido y siempre será, simplemente Chechu.

Mi familia es alguien a quien apenas veo. Su nombre es Carlos y su rostro aparece en mi mente cada vez que alguien pronuncia la palabra honor.

Mi familia es la loca mas loca de las mujeres bonitas. I r i a: la punta de la lengua emprende un viaje de cuatro pasos paladar abajo…

La familia son sencillamente las personas que, como la sangre, acuden a la herida sin que nadie los llame, ayudando a parar la hemorragia. Así pues, gracias familia. Se os quiere. Os debía estas palabras y mil mas. Solo espero que de nuevo en el futuro vaciemos las copas que, insensatos, llenamos con nuestro veneno.

El Perro y el Frasco

Hace unos días recibí un mail de Chechu con un texto de Baudelaire con la intención de que lo publicase en la web y además animarme un poco (curiosa forma de animar a alguien) pero sí lo suficiente como para esbozar una sonrisa. De hecho es bastante divertido, y la pequeña audiencia de esta web, creo yo, lo sabrá acoger como es debido.

VIII

El Perro y el Frasco

“Mi lindo perro, mi buen perro, mi querido pichicho,

acércate y huele el excelente perfume comprado
al mejor perfumista de la ciudad”.
Y el perro, meneando la cola, que es, para estos
pobres seres, el signo de la risa o la sonrisa, se acerca,
y pone curioso su nariz húmeda sobre el frasco abierto;
luego, retrocediendo de repente con temor,
me ladra como reprochándomelo.

-”¡Ah! perro miserable, si te hubiera ofrecido un
montón de excrementos lo hubieras husmeado con
delicia y hasta lo hubieras comido. Tú también, indigno
compañero de mi triste vida, te pareces al público,
al que jamás hay que ofrecerle perfumes delicados
que lo exasperen, sino basura cuidadosamente
seleccionada.”

Boudelaire

Este texto será un buen enunciado para presentarte a uno de los mejores músicos y compositores que jamás ha dado este pais. No, no le conoces ni es alguien popular y posiblemente no llegue a serlo ya que su existencia esta entregada al arte, para lo bueno y para lo malo, con todas sus consecuencias.

La gente de mi entorno sabe y a escuchado de mi propia boca en repetidas ocasiones que yo he tenido la “suerte” de haber tocado y haber creado música con algunos de los mejores músicos del mundo. Tal vez Kill Karma no sea el lienzo que nos defina con totalidad y seguramente de hecho ni se aproxima por circustancias que no merece la pena escribir aqui y ahora. Cuando digo los mejores, lo digo con pleno conocimiento de causa ya que algo he escuchado y conocido sobre la música como para llegar a tales afirmaciones.

Ni siquiera te pido que lo comprendas, sólo escuchalo y dejate llevar por la atmosfera de estas grabaciones, cierra los ojos y entregate plenamente a las frecuencias que van a salir de aquí, a la ternura y la melancolía que su voz y sus acordes te van a regalar.

Lo que aquí se te ofrece es uno de los perfumes más delicados que puedas llegar a probar nunca. ¿Exasperante?, posiblemente si, pero cierto y natural, encantador y aterrador.

Le he visto practicar varios registros, desconstruir su forma de tocar y cantar, adentrarse en lo feo del arte y tocar fondo, renacer, morir y volver otra vez a renacer. A la altura y seguramente mejor que Antonio Vega y Aute… ójala termine de renacer y pueda, y el mundo quiera aceptar su arte. Sería una pena para la humanidad que cayese en el olvido alguien así como a tantos otros les habrá pasado. Su obra ha de estar en nuestras manos.

Te dejó con el. Chechu, Romeo Cosardiela, Seruat… llamalo como quieras ya que jamás llegarás a conocerle del todo.

Escuchalo y dejate llevar.

Eternamente Jóvenes

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Vientos del Norte

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Tan Sólo Pensamientos: Madrid 2011

Era muy temprano como cada mañana, el frescor en el aire invitaba a  presagiar la tragedia que tarde o temprano tenía que llegar. Sobre el edificio negro y rebosante de moderna fealdad marchaba ya la última de las cigüeñas rumbo a tierras más cálidas y amables; son ellas las que me advierten del nacimiento del verano y las que después, me anuncian su verdadera muerte pasada la frontera del 21 de Septiembre. Un manto frío cubre ahora mi alma y junto a el una ligera y molesta sensación de desesperanza que se advierte en el rojizo de mis ojos que no consiguen arrancar del todo unas lagrimas.

Odio esta ciudad, la odio con toda mi alma porque no alberga esperanza alguna y todo son cenizas y recuerdos de otros tiempos. A menudo me sorprendo recorriendo lugares que fueron importantes tanto en mi infancia como en mi juventud y una extraña sensación de espesa melancolía me atrapa en leves suspiros. Todo permanece igual o con ligeros cambios pero la esencia es tan diferente que llega a repugnarme.

Siento que el vacio se ha instaurado en esta ciudad, o tal vez sólo en mi y por ello mis proyecciones sobre ella son tan oscuras y desalentadoras… pero no creo estar tan equivocado, esta ciudad hace tiempo que no acoge la cultura y el arte de la manera autentica en la que debería de hacerlo, todo son restricciones y oscuros personajes que cada mañana, al igual que yo, se sumergen en una actividad desmesurada y estéril para llegar a casa por la noche y asumir una vez más la derrota de cada día para sentir como los sueños cada vez están un poco más lejos, y que tal vez ya sería más sensato no luchar por ellos. Sin arte y sin esperanza la lucha está perdida.

Bien, una vez más sumergido en un mar de tráfico y humo. Sencillamente están alienados y el coche se convierte en un instrumento de protesta y confusa lucha. O bien esta gente no es humana o tal vez sea yo el alienígena que no comprende nada de esta insípida raza. Claxon, amenaza. A continuación el gesto de mal gusto, los insultos silenciados por las lunas y el metal… yo necesito un mar diferente.

Cuando era más joven todo estaba por hacer, no existía el desaliento porque aún todo era temporal y en la inexperiencia se hallaba el valor. Después el mundo tiende a volverse más frío y empiezas a descubrir que todo esto va en serio y que existe más pena que gloria. Bendita inexperiencia y sagrada juventud. Observando a la gente vislumbro  los medios que se utilizan para sobrellevar este mal occidental. Drogas, religión, tv, consumismo, series americanas, ejercicio, futbol, manifestaciones pacificas, hobbies a menudo absurdos con tal de no asomarse jamás al profundo abismo de nuestra tristeza (gracias Chechu). No les culpo, e incluso me parece sano, seguramente envidio esta entrega, pero yo no puedo obviar el abismo que hay detrás y que nos empeñamos en no ver. Lo siento, pero nada de lo anterior y su largo etcétera creo que puedan llegar a colmarme.

Yo mientras tanto sigo soñando, soñando con playas desiertas y mares de un azul tan intenso que su belleza puede llegar a herirte. Vegetación salvaje y enfurecida, animales que esconden las llaves del universo, primaveras y veranos interminables y con civilizaciones lejanas y futuras que emergerán victoriosas de otros tiempos y dimensiones… amores inmortales. En resumen, con el misterio de la vida. Tan sólo que a veces despierto y doy de bruces con un paisaje grisáceo y lleno de antenas.

Estamos equivocados, y lo seguiremos estando siempre que nos alejemos de nuestra divinidad individual. Rechaza tus ojos y emplea más el olfato y el tacto, indaga en tu tristeza aunque con ella vuelva el dolor, haz más caso a tu instinto y abandona la ciudad, aprende a estar solo. Manifiesta tu odio a los dogmas y a lo que parece ser inamovible, asume que todo está en movimiento y que probablemente algún día llegue a estar todo del revés y que tal vez esta sea la única salvación que nos queda.

Precioso, muy bonito. Intentaré aplicarme yo mismo el cuento y desapegarme de todo aquello que me hace débil e indeciso.

El Vacio sigue… enciendo y apago continuadamente la luz… Madrid, la sociedad, los políticos, el capitalismo, el trabajo, la ciencia, el arte, la religión… todo me parece ya una burda comedia. ¿Esto es el mal? ¿O mi mal está enfocado sobre ello?

Supongo que habrá que ir tirando mientras la primavera, tarda aún en llegar. (Battiato)

Y en este presente inmediato me limitaré a escuchar las nuevas canciones de Chechu mientras acaricio a mis dos celebres gatos… sí, dejaré que sean ellos quienes apacigüen hoy mi alma.

Menta, hielo y arena. Amor incondicional. Hoy vuelvo a la tierra de la cual no debí partir.