España me da vergüenza

97aca7c96c26fde580243bbea6487e1a_articleLa vergüenza es un sentimiento curioso porque parte del dolor. Esa intranquilidad, esa sensación de asco en la boca del estómago solo nos la proporciona ver aquello que queremos humillado. Por eso puedo decir sin ningún tapujo que España me da vergüenza. Ese es el sentimiento que me invade cuando veo a gente rebuscar comida en la basura. No por ellos, sino por todos nosotros.

Me avergüenzo de pensar en un doctor en Sociología poniendo copas en Londres o en un ingeniero malviviendo con 600 miserables Euros en Berlín. Siento asco al pensar en mi generación destruida y humillada por un 50% de paro juvenil mientras nos llaman NI-NIS. Salvo que eso signifique “Ni trabajo, Ni futuro” esta expresión no es mas que un insulto escupido a nuestras caras.

Me inunda una profunda vergüenza al leer que desde 2008 mas de medio millón de ejecuciones hipotecarias han sido llevadas a cabo mientras mas de 1 millón de casas siguen vacías. Pero vivimos en tiempos veloces y rápidamente paso de la vergüenza al asco cuando pienso en que los políticos de este país han cambiado la constitución para anteponer el pago de la deuda a cualquier otro gasto. Una deuda privada, causada por unos bancos con alma de aves de rapiña. Miles de millones de Euros de nuestros bolsillos sirvieron para convertir esa deuda en pública y ahora desde la comodidad que dan sus pensiones millonarias nos condenan a todos a (muchos) años de privaciones. Pero debo tener cuidado, estar atento, puede que un policía me dispare una bala de goma y me deje tuerto si me duermo en los laureles. Tal vez me golpeen con una porra de acero o sencillamente terminaré en la Audiencia Nacional por el terrible delito de escribir estas líneas.

Si fuera un borracho putero y corrupto tal vez podría relajarme cazando elefantes en África, lástima que la jefatura del estado se obtenga por vía vaginal y mi madre no sea la afortunada.

Así pues pongo la televisión para revolcarme de nuevo en la vergüenza al ver como poner pegatinas en una pared se considera mas violento que expulsar de sus casas a familias enteras. 15.000 desahucios dice el ex ejecutivo de Lehman Brothers que tenemos por ministro de economía. ¿Realmente tenemos que creernos que con un 26% de paro, con mas de 5 millones de personas sin empleo, con 1,7 millones de familias con todos los miembros  desempleados, solo 15.000 personas han dejado de pagar su hipoteca? Cuando a todos nos toman por estúpidos la vergüenza empieza a quedarse corta y es repugnancia lo que revuelve mi estómago.

Tal vez es que a pesar de tener 29 años soy un soso. Los jóvenes nos marchamos de este país por espíritu aventurero, o eso nos dicen. O puede que sea un violento radical antisistema como twitea algún que otro diputado desde el I-Pad que le regalan con mis impuestos. Aun que, ahora que lo pienso, tal vez tenga  razón la Sra Cifuentes y lo que sucede es que soy un filo etarra criminal por mucho que sea mas madrileño que el Oso y el Madroño.

Lo único que tengo claro es que pertenezco a la primera generación de españoles, en décadas, que sabe positivamente que su calidad de vida será peor que la de sus padres. Y siento un asco hondo, profundo y visceral al observar la pasividad de la gente que agacha la cabeza y sigue adelante por mucho que ante sus ojos solo se extienda el abismo. Por si no fuera lo suficientemente triste ver que nos han robado el futuro, tengo que observar como también nos han quitado el valor de luchar por lo que es nuestro. Podría entender los contenedores ardiendo y las huelgas salvajes, pero no puedo soportar los gritos de “Yo soy español” después de un partido de futbol. Da igual donde has nacido, los pobres no tenemos patria. Los pobres tenemos hermanos de privaciones y deberíamos tener hermanos de lucha. Así  que me repito, me da vergüenza España por que me duelen sus gentes. Y me da vergüenza saber que este pequeño texto será entendido por muchos como un grito radical cuando en realidad es una carta de amor.

Deus ex Facebook

facebook jesusDesde hace algún tiempo vengo observando una corriente que, si bien no es mayoritaria,  si está creciendo día a día. Me refiero a las personas que deciden dejar de interactuar en Redes Sociales. Usuarios que en su momento estuvieron activos ya sea en Facebook, Twitter o cualquier otra red y deciden rescatar sus datos y cerrar sus perfiles.  Las cifras nos dicen que un 9% de los usuarios de internet entre 16 y 45 años nunca utilizada RR.SS. Solo en Facebook, el 15% de los perfiles están inactivos o sin actualizar desde hace mas de un año. En Google+, la cifra asciende hasta el 60%. (Fuente The Cocktail Analysis).

Trabajo en RR.SS. (si lo sé, es muy cool…) y desde que me percaté de esta tendencia he estado recabando opiniones y datos entre amigos y desde el trabajo de los motivos que llevan a esta desafección.  La mayoría de las personas que están optando por “desconectarse” aducen razones que van desde lo filosófico a lo sociológico. Casi todos consideran que las RR.SS. suponen un riesgo para su privacidad y también es muy común que estén convencidos de que una excesiva interacción social vía internet suponga descuidar las relaciones, digamos presenciales. O incluso que devalúan el valor de las mismas. No tengo ningún interés en emitir juicios de valor sobre las prioridades de los demás pero creo que en la mayoría de los casos estas personas construyen sus afirmaciones de forma poco reflexiva y en ocasiones directamente equivocada. Pero antes de entrar en materia me van a permitir que me vaya un poco por las ramas.

Corría el año 1812 cuando en Inglaterra una parte del movimiento obrero se reunió en torno a un líder ficticio. Crearon a un personaje llamado Capitán Ludd para despistar a la policía y tenerla persiguiendo a un fantasma mientras ellos desarrollaban su ofensiva contra el peor enemigo de la clase trabajadora: las máquinas.  Iniciaron una campaña de ataques contra fábricas, que no contra personas. Creían que la incipiente maquinaria industrial les quitaba el trabajo y realizaron diversos ataques y sabotajes. La historia del Ludismo, así se llamó a este movimiento, no solo es curiosa. Ejemplifica a la perfección como un mal análisis puede conducir a acciones equivocadas.  Las máquinas son objetos inanimados, carecen de voluntad. No son buenas ni malas, simplemente son. Los Ludistas se equivocaron al identificar a su enemigo. La tecnología está al servicio de sus dueños y es a ellos a los que hay que exigirles responsabilidades. Culpar a una máquina de nuestros problemas no solo carece de sentido sino que nos aleja de conocer y por lo tanto paliar el autentico motivo de los mismos.

Al igual que los Ludistas, cometeremos un error si identificamos a las RR.SS como a un enemigo. Hay que profundizar mucho más. Tampoco son simplemente un nuevo canal de comunicación. No son inocuas.  A nivel empresarial, ver esta nueva tecnología como una parte más que encuadrar en una estrategia de multicanalidad ya existente, nos llevará a  sacar conclusiones inexactas. Este tipo de software lejos de ser simplemente un nuevo canal de información o una amenaza  es toda una nueva forma de entender la comunicación. Hace años que estamos acostumbrados buscar online a una velocidad casi instantánea. También podemos enviar correo electrónico e incluso chatear en tiempo real. Pero esa tecnología (la web 1.0) carecía de la capacidad de interaccionar socialmente en tiempo real con una pluralidad de usuarios. Al menos de forma plena. Empresas como Twitter o Facebook han sido pioneras en crear  herramientas específicamente diseñadas para la hiperconexión. Esta nueva realidad ha modificado nuestras vidas de forma muy profunda. El ejemplo más claro es la evolución del concepto de privacidad.  Para la mayoría de las personas de la generación de mis padres es algo terrible que alguien en internet pueda saber que hacen constantemente o acceder a sus fotos personales. Sin embargo Instagram tiene más de 100 millones de usuarios.

Nos enfrentamos pues a un dilema. ¿Qué son las RR.SS? ¿Un instrumento de dominación cultural o un “lugar” donde expresarnos libremente? ¿Un peligro para nuestra privacidad o un nuevo paradigma de interacción social?

El “Ludismo de Redes Sociales” se cimenta sobre la idea equivocada de que la tecnología que hace posible el funcionamiento de sitios como Facebook o Twitter es intrínsecamente mala o en su defecto que las consecuencias de su utilización es perniciosa. Pero el problema no está en las RR.SS. como mecanismo de interacción social sino como producto de consumo.  Vivimos en una sociedad muy diferente de la de principios del siglo XIX. El capitalismo continúa siendo una maquina eficiente de producción, como ya lo era hace un siglo. Pero el mundo y sus habitantes hemos cambiado. El nuevo capitalismo es una maquina anclada sobre el consumo en masa. Pero para poder ofrecer de manera ilimitada un catálogo de productos tentadores ha conseguido vender ficción. Lo que realmente pone en manos de millones de ávidos consumidores es trascendencia. El nuevo consumo se orienta a la adquisición de unos bienes que conlleven una plusvalía simbólica. Que eleven al consumidor un peldaño por encima de las demás abejas compradoras del panal y nos aporten exclusividad. A día de hoy lo que consumimos son símbolos reconocibles por los demás. Buscamos productos cuya imagen de marca se parezca a lo que queremos ser y de esta forma confiamos en que esas características se nos asocien por transferencia. Si Rolex es lujo y yo me compro un reloj de esta marca lo que obtengo es una manera sencilla de que cualquiera que me vea asocie a mí persona la imagen de alguien con dinero. De esta forma el cambio sociológico y de mentalidad que se produce es gigantesco. Pasando de un capitalismo filo-esclavista donde los obreros solamente eran mano de obra al “Love Mark”. Lo que busca el nuevo capitalismo no es hacerse temer, sino querer”(Verdú, Vicente [2006] “El estilo del mundo, la vida en el capitalismo de ficción”, Barcelona, Anagrama). En la sociedad actual este consumo de la trascendencia ha facilitado toda una nueva visión de la vida sustentada en figuras ficticias. Al contrario que la simple adquisición de un producto que objetivamente se necesita, en este nuevo capitalismo las necesidades a cubrir son distintas. Resulta evidente que existen necesidades vitales que cubrir tales como alimentarse, o el acceso a una cobertura médica, pero por encima de ellas el objetivo actual es alimentar otra parte de nosotros, nuestras necesidades de reconocimiento y autoafirmación.  Es por este motivo que las Redes Sociales han cambiado de forma tan rápida y profunda el mundo. Han venido a cimentar nuestra necesidad de exponernos para ser reconocidos como seres únicos y especiales, aunque también como individuos sociales e integrados.

El consumo acrítico es extraordinariamente nocivo en todos los casos pero si hablamos de RR.SS.  especialmente. Esta nueva tecnología se sustenta por una suerte de hilo de entropía. Subo información y recibo información. Debemos plantearnos siempre que parte de nosotros mismos dejamos ver a aquellos cuyo negocio es vendernos felicidad. Del mismo modo toda la información que recibimos debe ser filtrada por el tamiz de una postura crítica.

Un libro carece de peligro un Red Social no. Un libro no deja de ser la opinión envasada de otra persona. Podemos cerrarlo o simplemente no hacerle caso. Quien se pone en contacto con nosotros a través de una Red Social sabe quién somos y por tanto su capacidad de influencia será más sutil, más profunda y más peligrosa. Pero no solo en el exterior están los peligros. Como hemos dicho antes somos individuos gregarios y las RR.SS. nos sirven como escaparate para sentirnos parte de un cuerpo social. Hemos de tener en cuenta que esta hiperconexión sumada a la ausencia de reflexión pueden crear una cultura de la imitación masiva como mecanismo de pertenencia. Corremos el riesgo de perdernos a nosotros mismos. Hemos de educarnos en este nuevo paradigma para sortear los peligros existentes y poder disfrutar de los enormes beneficios que se nos plantean.

Esta nueva realidad nos está permitiendo vivir un tiempo inédito en la historia de la humanidad. Nunca antes el flujo de la información fue tan veloz, tan sencillo y tan masivo. Jamás hasta ahora había sido tan fácil intercambiar ideas, puntos de vistas, intereses o simplemente tonterías divertidas.

Hay una definición que, personalmente, me gusta mucho. Es aquella que dice que el poder es la voluntad y capacidad de dominación que podemos ejercer sobre otras personas. Asumiendo esta (magnífica) premisa resulta indiscutible que las RR.SS. han democratizado el poder. La capacidad de ser libre reside en gran medida en la información de que disponemos. Cuanto más y más rápido sepamos, más libremente podremos decidir nuestras acciones. ¿Cómo transformar entonces las RR.SS. en un instrumento de emancipación? Sencillo. Tenemos que politizar nuestro consumo. Uso el término politizar por que  es el que mejor define lo que quiero decir. No estoy hablando de partidos y parlamentos sino de optar por una postura crítica que no huya de los conflictos. Que los asuma y nos ayude a decidir cómo queremos relacionarnos con el mundo en este nuevo siglo donde la instantaneidad global será tan parte de nuestras vidas como el café de la mañana.  Es así como solventaremos los riesgos (que si, existen) para valernos de la tecnología como parte de lo que significará ser libre en el siglo XXI. De esta forma conseguiremos que las RR.SS. devengan en una potente arma que nos permita leer y comparar en tiempo real incontables posturas. Ver y ser vistos. Es nuestra labor y nuestra responsabilidad el investigar y profundizar antes de asumir como propia una cosmovisión que en realidad no nos pertenece. Llevará tiempo y muchas veces será complicado pero el que dijo que la libertad era una meta a la que llegar para luego echarse a dormir, mentía.

Primer Capitulo de Desesparados Webserie

Por fin llegó el estreno del primer capítulo de Desesparados Webserie!! Para la que he tenido el placer de crear la sintonía de inicio, “La Ensoñación”. No te pierdas este estreno porque te hará reir mucho y seguramente serán muchos los que se sientan identificados con algunas de las situaciones que viven estos personajes. Y más en los tiempos que corren.

Desparados nos habla de  la historia de personas desempleadas y desesperadas, que acuden a entrevistas de trabajo publicadas por una oficina de empleo.
Ofertas de empleo que poco o nada tienen que ver con ellos pero que, ante la necesidad y desesperación por la falta de trabajo, deciden acudir. A través de ellos conoceremos la situación real de muchas personas.
La serie, en clave de humor, hace una crítica de la situación económica y social actual.

Doce minutos son los que durá esta primera entrega, ponte comodo y disfrutala a pantalla completa.

“SE BUSCA TELEOPERADOR/A” CAPITULO 1 – DESESPARADOS from DESESPARADOS webserie on Vimeo.

Producida y dirigida por el equipo de Ana López Actores y Actrices.
Directora de Fotografía: PILAR ROJO sobrerojo.wordpress.com
Ayudante de Cámara y Sónido: TOÑO PANTALEÓN
Música: ESTAMBRE (un servidor) estambreweb.com
Diseó Gráfico: OCHOCREATIVOS ochocreativos.com

Aquí algunas fotos del rodaje.

¡Quieto todo el mundo! El triunfo del 23-F

El próximo 23 de febrero se cumplen 31 años de algo más importante y más dañino que un intento de golpe de estado. El próximo día 23 se celebrará por todo lo alto el aniversario del mito fundacional de nuestra democracia.

En la creación de todo estado es necesario inventar un relato fundacional que ahonde en las raíces emocionales de la sociedad. Normalmente suele recurrirse a la última experiencia democrática. En España eso es imposible ya que la “Segunda República” es un tabú político. En los países que salen de una dictadura es usual referenciarse en la lucha por la libertad. Lástima que en nuestro país los combatientes antifranquistas estén sepultados por el olvido.  De esta forma la democracia española se sustenta sobre su propio proceso de creación. Es la leyenda de la transición la que aporta entidad a nuestro sistema político. Pero en 1981 ese relato casi mítico aún no estaba construido. Muy al contrario las luchas obreras y la conflictividad social estaban en pleno apogeo. Es en ese punto en el que importantes sectores de la oligarquía franquista, con Juan Carlos de Borbón a la cabeza,  decidieron que era necesario reintroducir el miedo en la conciencia social y disciplinar a unos actores políticos demasiado crecidos. Así se crea el llamado 23-F o lo que es lo mismo un golpe de estado que, lejos de fracasar, triunfa espectacularmente.

Dos son las necesidades que vino a solucionar el 23-F:

En primer lugar era necesario integrar a la cúpula fascista en la vida democrática. De esta forma surge el relato oficial del golpe de estado como episodio de heroísmo que blanquea biografías de conspicuos franquistas, logrando para ellos la impunidad social y construyendo legitimidades para una panda de criminales que anochecieron franquistas  y amanecieron demócratas.

En segundo lugar era muy importante ralentizar el proceso de cambio, hacerlo mas epidérmico y sacar de las reivindicaciones sociales ciertos temas que de ninguna manera se iba a permitir que triunfaran. Estamos hablando de la imposición de la monarquía, de la persecución de los criminales franquistas, de la recuperación de los antiguos estatutos de autonomía de la “Segunda República” o de la propia estructura del estado. Para los poderes del tardo franquismo resultaba imprescindible disciplinar a una izquierda que con sus crecientes reivindicaciones ponía en peligro esa suerte de proceso de cambio al estilo de “El gatopardo” donde todo tenía que cambiar para que todo continuase igual.

Teniendo esto claro se hace imprescindible reescribir la historia del golpe. Es una necesidad construir un relato apegado a la realidad. Así pues comencemos a desmontar las (múltiples) mentiras.

El 23-F se diseñó en despachos, no en cuarteles. Y su objetivo era la imposición de un gobierno de concentración nacional con políticos, pero presidido por un militar, el general Alfonso Armada. Un antiguo miembro de La División Azul cuya carrera militar despega tras ser profesor del rey. Gracias a la íntima amistad surgida entre ambos Armada es nombrado miembro del estado mayor. Con posterioridad será secretario general de la casa del rey durantes 17 años, convirtiéndose en el principal consejero del  monarca hasta 1977. Mucho se ha comentado de la caída en desgracia del general tras esa fecha, pero lo único seguro es que los contactos entre ambos continuaron siendo constantes hasta el punto de que tan solo 11 días antes del golpe Armada es nombrado segundo jefe del estado mayor de la defensa. Lo cual lo colocaba, a penas a unos días de la asonada, en la cúspide del poder militar del estado.

Para comprender el autentico plan detrás del 23-F hay que tener claro que el objetivo no era crear un nuevo estado franquista. En 1981 tanto el rey, como los poderes fácticos y la derecha política sabían que eso era imposible. Tanto por la presión social como por la internacional. La idea era que el miedo provocado por un golpe de estado hiciera posible la aceptación del denominado “Gobierno Armada”. Que lejos de ser considerado como una imposición violenta, sería vendido como una solución de unidad antes los problemas de la patria. Gente tan poco sospechosa de ser un bolchevique radical como Luís María Ansón, han contado durante años la composición de ese gobierno en el que Felipe Gonzáles hubiese sido vicepresidente y en el que figuraban personas como Ramón Tamales, el comunista Sole Turá e incluso el propio Ansón como ministro de información. De esta manera se garantizaba la eliminación de la lucha social y se consagraba una transición tutelada desde la derecha que conseguiría mantener sus espacios de poder a la par que conseguir una imagen pública de compromiso con la democracia.

Todo estaba planeado al detalle. Atado y bien atado salvo por el imprevisto provocado por ese tonto útil llamado Antonio Tejero. Un Teniente Coronel de la Guardia Civil cuya participación en el plan era la de asaltar el palacio de las cortes y esperar órdenes. Cuando Armada (curiosamente Armada) se persona en el congreso para ofrecer como solución “su gobierno” Tejero contra todo pronóstico se niega en rotundo. Y es en ese momento en el que los conspiradores se tienen que enfrentar a un golpe dentro del golpe. Tejero se niega a aceptar un gobierno no militar y declara su intención de ponerse bajo las órdenes del que pretende sea nuevo presidente, el Teniente General Jaime Milans del Bosch que en esos momentos había decretado el estado de excepción en la región militar bajo su mando y  tenia apostados tanques en los principales puntos estratégicos de Valencia. Provocando una ruptura en la unidad golpista y un inesperado cambio de planes.

La imposibilidad de controlar a ese faro de la intelectualidad occidental llamado Antonio Tejero es la que provoca la reacción final del rey. Sabedor de que era imposible mantener y justificar una junta militar al mando de Milans del Bosch y sabedor de que entre los militares más reaccionarios su figura como jefe del estado no era más que papel mojado. Incluso en el peor de los casos, ya que había jurado fidelidad a las leyes franquistas, un fuerte retroceso podía colocarle en la cárcel o fuera de España.  Es en ese momento donde surge la figura de Juan Carlos de Borbón. Un tipo oscuro. Capaz de traicionar a cualquiera por mantenerse en el poder. A su padre, a Arias Navarro, a Suárez o a Armada. A la 1.14 minutos de la madrugada el rey pronuncia su famoso discurso televisivo salvando no a España sino a si mismo. Los golpistas son detenidos y comienza repetirse machaconamente, como un mantra, la historia ficción que coloca al rey en los altares del patriotismo proporcionándole una legitimidad social que nunca tuvo.  Eso si, en su favor hay que decir que no se olvidó de premiar por los servicios prestado a los fieles amigos. Alfonso Armada fue condenado a 30 años de cárcel por su participación en el golpe, de los que tan solo cumplió 5. Fue indultado en 1988 a los 68 años por unos graves problemas de salud que amenazaban su vida. Actualmente, a los 92, disfruta de un plácido retiro en un pazo de la ciudad de La Coruña.

Fue en esa noche de infausto recuerdo donde nace la transición como hito fundacional. Repetido y utilizado en cada momento de crisis como valor al que volver, sustentado en la idea de unidad, uniformidad y renuncia a la discusión ideológica. Fue aquella noche donde comenzó a fraguarse el mito de la modélica transición, que oculta la verdad. Un proceso de cambio dirigido por trileros y que tenía como principal objetivo salvar a la cúpula del poder fascista de España.

31 años después y mirando con distancia resulta indudable el éxito del golpe. No en su forma ni según los planes preestablecidos, pero desde luego si en sus fines. Desde ese 23 de febrero de 1981 la lucha democrática en las calles desaparece. Se frenan las exhumaciones de represaliados republicanos y tanto la monarquía como la estructura del estado se imponen sin demasiados problemas. La izquierda mansa crece renunciando a sus reivindicaciones históricas. Y los herederos del fascismo continúan sacando rédito a los 36 años de dictadura y disfrutando de un estatus de demócratas que nunca merecieron.

Pero lo mas triste de todo es que en pleno 2012, 31 años después del triunfante golpe de estado del 23-F en este país seguimos “quieto todo el mundo”.

La Industria Musical, Internet y Otros Males Comunes.

Aquí os dejo algunas reflexiones de un gran amigo, el mismo que dió titulo a esta web y el que seguramente te dejó perplejo cuando escuchaste sus canciones. Lo que cuenta aqui son acontecimientos reales de la pasada noche del Viernes. No te lo pierdas, por que da en el clavo con muchas de las cosas que le están sucediendo al Arte con el panorama pólitico, económico, social y tecnológico actual.

Disfrutalo, reflexiona y se feliz.

A la sazón de ciertas recientes nocturnidades un pelín trastornadas a brotado una necesidad expresiva que pretendo consignar en este texto. Beber como bebí anoche me pone furioso, me enajena y me arrebata la sentimentalidad, toda suerte de delicadeza artística, me embrutece y me ciega. Beber sin profundizar en las consecuencias emotivas, como estoy haciendo ahora con las drogas yo en mi casa, que mido cada dosis, analizo sus efectos y no sobrepaso la ebriedad que busco sino que me concentro en proyectarla en todo su potencial para que se obre el milagro y el arte fluya mágicamente de mi sensibilidad a la expresión deseada, me destruye y me incita a lo más sombrío de mi carácter. Es un compromiso estético el que mantengo con las drogas. Pero cuando salgo por la noche y bebo sin mesura, saltándome los rituales y fallando a mi compromiso, pierdo el norte. Soy como el relámpago tras el trueno, un furibundo personaje sin una pizca de comprensión ni de empatía, espesa y vulgar cerrazón.

Ayer fallé a mis amigos. O esa es la impresión que tengo. Ayer fallé a la responsabilidad de vivir en cierto estado de consciencia de las cosas que, desde mi resucitar de entre los iracundos, después de dos años de tormentos obsesivos, angustias, sinsabores, amarguras y desencantos varios, me he autoimpuesto a mí mismo como una ley de obligado cumplimiento. Fallé a la sensibilidad poética, humana y pasional que me he propuesto como norma. Así que me he despertado profundamente deprimido. Tenía ganas de suicidarme. Auténticas ganas de desaparecer para siempre. No sabría explicar el por qué de estas emergencias tortuosas. Me he despertado ahíto de amargura.

Ya no recordaba lo que era sentirse así, y era extraño, porque es muy muy reciente el que no sea en mí habitual lidiar con un temperamento que se descompone en amarga depresión. Serán dos meses los que llevo saboreando la vida en otro plano tras casi tres años de rutinas insoportables en las que vencer ligeramente la apatía y un desconsuelo aparentemente incurable era ya triunfo. Ahora la apatía ha desaparecido por completo. Por norma general me siento satisfecho y feliz, con las subidas y bajadas propias de mi personalidad siempre desenmascarando el equilibrio, pero sin hundirme jamás, sin jamás perder la fe en mí mismo, en la vida o en el arte; requiebros que cuando se tornan en depresión no me arrebatan el sentimentalismo sino que lo potencian y en cuya tristeza se puede nadar gozosamente.

Hoy he tomado consciencia del cambio radical que se ha producido en mi vida. He escapado de unas frondosas y desangeladas tinieblas renacido como el hombre que fui, pero con una calidad humana, educada en el sufrimiento extremo, que antes siquiera podía vislumbrar. Sufrir como he sufrido me ha unido a casi todo bicho viviente. Comportarme con la crueldad, la arrogancia y la insensibilidad de las que hice gala la noche anterior no es propio de la persona que soy en la actualidad. Sé que me van a perdonar, me lo perdonan todo, pero necesito disculparme antes de prolongar el discurso.

Perdonadme, amigos. Vivís en mí, no puedo heriros sin herirme. Lo siento de corazón.

Todo empezó a enloquecer al calor de una apasionada discusión. Debatíamos la crisis musical y la obvia influencia en ella del desarrollo de internet. Jose y Alfredo abogaban por el progreso tecnológico y la libertad cultural, cantaban las maravillas del asombroso cambio de paradigma que ha resultado de su uso casi universal y se estremecían ante la posibilidad de una legislación restrictiva que pervirtiera la naturaleza salvaje de la red. Yo, en cambio, que mantengo una postura, no sólo de escepticismo, si no de encarada oposición, y no por lo que es, si no por la hipocresía demencial que se estila por parte de los usuarios, me puse hecho una furia, y más allá de defender mi posición con opiniones me dediqué a avasallarles. Me vienen fogonazos de imágenes de los camareros del Templo del Gato mirándome entre la sorna y el escándalo por lo desproporcionado y temperamental de mi arrebato; imágenes que me sumen en la melancolía, que me llenan de vergüenza y me atormentan; imágenes que trato de sepultar en el olvido para sobrevivir al caos emocional que hoy me abate.

Tal vez escriba esto con un propósito redentor. Tal vez esté pagando un tributo a los dioses. Lo peor del caso es que entendía la posición de mis amigos, no estábamos muy lejos los unos de los otros salvo por las implicaciones que se derivaban de los términos con que ellos expresaban sus ideas. Eso me parecía mientras discutíamos. Puede ser fatal no separar impresiones de ideales o computar hechos y circunstancias dentro de una filosofía, sobre todo cuando esta ve en todo una confabulación contra la libertad. El discernimiento, toda la lucidez que pueda desarrollarse en la persona, cuando pretende comprender una circunstancia, más o menos enrevesada, con más o menos factores implicados, debería liberarse de ideas preconcebidas, debe, así lo entiendo yo, desnudarse de ideologías para alcanzar un mínimo de objetividad. En el fondo sentíamos todos lo mismo. El lenguaje nos separaba. Y yo estaba insoportable.

Jose es un artista, como habrán comprobado los pocos que han tenido el placer de relacionarse con su música de manera íntima, muy particular, soberbio en sensibilidad, lo que le falta en técnica lo compensa con una intuición exquisita. Es una verdadera mierda que un individuo de su talento tenga que grabar en su casa en unas circunstancias que nada le permiten desarrollarse en plenitud. Es una mierda que la sociedad asuma natural su estado, que empieza a ser un caso típico, y que él, por efecto del rechazo, se vea condenado a una expresión ínfima de su arte. Es una mierda que sus canciones abracen la obsesión casi de manera sistemática del desencanto y del rechazo a una sociedad que le rechaza a él, porque evidencian una realidad, como no podría ser de otra manera en un artista fiel al desnudo artístico, muy muy chunga en la cultura.

Y esto lo digo aunque sepa que él no está de acuerdo, es una mierda que crea que hoy día se compite con un número de músicos muy elevado y que vivir de la música es, por ende, un regalo del cielo, o que piense que es ignorado precisamente por su autenticidad, porque no es cierto. Sí, cada vez, y esto es en verdad algo maravilloso, la cultura es menos elitista, cada vez más y más gente tiene la opción de educarse a su aire y de expresarse artísticamente. Pero no todo el mundo nace con una predisposición a la belleza, con una -no la llamaré genialidad, aunque crea a fuego que una sensibilidad desarrollada es la esencia de toda genialidad- digamos intuición tan bien fundamentada como la suya. Su talento es excepcional, en todas las acepciones del término. Lo que falla aquí es la carencia cada vez más pronunciada de infraestructuras. La música ha dejado de ser rentable y empieza a ser tarea casi imposible dar a luz a nuevos artistas. Guste o no la música es un negocio. Ya la palabrita debe levantar ampollas. A eso me refiero con las implicaciones ideológicas.

Parece que la gente no entiende que al pagar por arte uno está haciendo algo más que enriquecer a las temibles corporaciones, está expresándose, está dando fuerza a aquello que nace desamparado, está rebelándose, si es que por casualidad invierte en material auténtico, contra la porquería habitual, está dando alas a la cultura, está financiando y dando soporte a aquello que ama, y creando, indirectamente, plataformas desde las cuales, muy probablemente, surjan nuevos talentos que puedan, tal vez, en el futuro, conquistar su corazón. Para quienes, como es mi caso, el arte no es entretenimiento, sino una forma de vida muy personal con implicaciones que trascienden el arte mismo y que se ramifican en casi infinitas direcciones, para quienes un disco, una película o un libro ha salvado su alma, para quienes la vida sin arte es una demencia, debería ser escandalosa la posición fanática del internauta medio. Hay que ser rematadamente estúpido para pensar que un artista puede sobrevivir o nacer sin nuestro apoyo. Hay que ser verdaderamente estúpido para no reparar en que determinadas actitudes timoratas frenan e incluso destruyen la cultura. Y es cierto que es un sacrilegio imperdonable que las discográficas no hayan sabido adaptarse a los tiempos, pero apelar a esta idea, frotarse las manos con su destrucción, sucumbir a la inercia antisistema con furor de paleto y el auge anodino de una expresión coercitiva, redundante y carente de imaginación, a la prolijidad patológica por abanderar no sé qué causas contra los infames y no ver más allá de sus narices, intoxicados por una afición mórbida al apocalipsis, es el resultado de una falta de perspectiva rayana en el conservadurismo.

Una serie de aprovechados hijos de puta se están enriqueciendo sin que nada de ese dinero revierta en cultura, y a ellos les parece un símbolo moderno de progreso e independencia cultural. Es verdaderamente histérico. Sería un error poner barreras a internet, pero desde luego que deberíamos plantéanos soluciones prácticas y justas para evitar insanias absurdas que serían perfectamente remendables con un mínimo de sentido común. Es este un debate que debería plantearse sin maniqueísmos. Evolucionamos y debemos adaptarnos.

Me inflamo de ira pensando en esto. Y es normal que lo haga. Es horriblemente natural. Yo creo en Jose, creo en su talento, y no porque sea mi amigo, soy de juicios insobornables en cuanto arte se refiere, Jose lo sabe. Sería incapaz de mentir. No son lo mío confraternizar gratuitamente a las causas de honor. Pienso que fidelidad y honor son conceptos que obsesionan a quienes han crecido en entornos donde la seguridad ha sido dañada y han sufrido cierto desarraigo. No es mi caso. Entiendo esta predisposición como una actitud a superar. No hay nada noble en la hipocresía. Para ser files hay que ser sinceros, duela lo que duela.

Jose es un músico de talento incuestionable. Así lo pienso. Y debería existir en la sociedad que habita un espacio para él, debería ser así. Ya es complejo encontrar un sentido a la vida, y cuando uno lo encuentra, y es éste, además, un regalo a los sentidos para la humanidad, no deberíamos tolerar la indiferencia del mundo. El talento sin estímulos no despliega todo su poder. Una vida gris no ayuda a un artista a florecer.

El artista debería ser independiente y debería poder dedicarse por completo a su arte. No todos los que hacen arte son artistas. Ser artista es algo mucho más profundo que dedicarse a escribir canciones o libros, pintar, o rodar películas. Ser artista es vivir artísticamente y dejar constancia de esa vida, una vida entregada al deleite y a la belleza, para el deleite circunstancial de otros.

La capacidad de vivir absorbido por la belleza, entregado por entero a ella, no es una cualidad que redunde en los seres humanos, aunque todos seamos capaces de vivir puntualmente el fragor que emana de ella, beber de su drama y paladear su voluptuosidad, pocos entienden los procesos de extraer su elixir. Un verdadero artista encuentra en su arte su religión. El ego muere en el verdadero artista. Una sociedad sin artistas es una sociedad inhumana, una sociedad muerta. Firmar un progreso que se desentiende del arte y del artista es una necedad. El progreso debería tender la mano al arte.

Y este es mi círculo de amigos. Verdaderos artistas a los que defenderé a muerte. Hemos desarrollado juntos un vínculo que muy pocas personas tienen la suerte de vivir. Mi depresión, ahora lo veo claro, fue, entre otras cosas, motivada por nuestra separación. Todos nos hundimos más que menos y ahora volvemos con fuerza a sentirnos vivos, a disfrutar de la vida y a luchar por lo que entendemos es vivir, cada uno siguiendo las directrices de su personalidad y convicciones. Nuestro entorno es el germen y nutriente de un arte digno de la eternidad. Nuestro estilo de vida, lo sé, sin duda alguna, merece la pena. Somos dignos, como lo son muy pocos, de llamarnos artistas. Nadie me va hacer dudar de eso. Ni todo el rechazo del mundo ni la estupidez de unos fanáticos de atrofiada sensibilidad.

Chechu.

Manuel Fraga. Muerte de un fascista

Hay frases que definen toda una vida. Que se filtran a través de la realidad y de los hechos ilustrando, no solo, a quien la pronuncia, también una época histórica. Manuel Fraga Iribarne murió el pasado 15 de enero. Mucho se ha escrito y dicho sobre el. Pero sus propias palabras creo serán mucho mas descriptivas.

“(Franco) este gran hombre, sin duda el mayor y mas representativo de los españoles del siglo XX y uno de los mayores gobernantes que hemos tenido en nuestra historia… Haber servido a su lado constituye un gran honor”

Este extracto define a la perfección quien fue Fraga durante toda su vida. Un franquista o  lo que es lo mismo, pero expresado de forma mucho mas sonora, un maldito fascista.

Por que este tipo al que todos alaban en la hora de su muerte fue el mismo que ordeno rapar la cabeza de las mujeres de los mineros asturianos que estaban en huelga. El que cuando la policía tiro desde el segundo piso de la “Dirección general de seguridad” a Julián Grimau, provocando que tuvieran que fusilarlo atado a una silla por que no se tenía en pie, dijo que este había recibido un trato “exquisito” y que bien muerto estaba ese “caballerete”. Manuel Fraga, ese padre de la constitución y la patria que tras obligar a los medios de comunicación a tratar como suicidio el asesinato extra judicial de Enrique Ruano tuvo el detalle de llamar a sus padres para advertirlos de que aún tenían una hija. Ese respetable profesor universitario que era responsable de seguridad cuando la policía asesino a cinco trabajadores en Vitoria por el terrible crimen de estar en huelga. Manuel Fraga ese hombre de estado que defendía que para acabar con ETA había que copiar la estrategia de “noche y niebla” con la que los nazis asesinaban a la resistencia francesa durante la ocupación. El mismo al que durante siete años como ministro nunca le tembló el pulso al firmar una sentencia de muerte.

La muerte nunca será para mi motivo de celebración, pero en este caso tampoco de pena. El 15 de enero murió un fascista en Madrid, uno de los más oscuros personajes de la política española del siglo XX y me niego a que el eco que resuene tras su muerte sea el de las mentiras que enmascaran sus crímenes y no el del orgullo de aquellos que lucharon y dieron su vida por  la libertad que es tanto como decir que murieron por todos nosotros.

Este blog de abre con una cita de un buen amigo “El arte merece arte por respuesta” y yo añado que el fascismo también merece arte por respuesta. Por que el arte no es solo belleza. Puede ser un arma extraordinaria, poderosa y mucho mas digna que el puño y garrote vil que tanto gustaban a Don Manuel. Le dejo querido lector con “Obituario con hurras” un maravilloso poema que Mario Benedeti dedico a las bestias de Pinochet, ese despreciable asesino de masas al que por cierto Fraga siempre defendió con denuedo.

Púdrase Don Manuel que aquí quedamos los que aun estamos en lucha para destruir todo lo que su infamia construyó.

“Obituario con hurras”

Vamos a festejarlo
vengan todos
los inocentes
los damnificados los que gritan de noche
los que sueñan de día
los que sufren el cuerpo
los que alojan fantasmas
los que pisan descalzos
los que blasfeman y arden
los pobres congelados
los que quieren a alguien
los que nunca se olvidan
vamos a festejarlo
vengan todos
el crápula se ha muerto
se acabó el alma negra
el ladrón
el cochino
se acabó para siempre
hurra
que vengan todos
vamos a festejarlo
a no decir
la muerte
siempre lo borra todo
todo lo purifica
cualquier día
la muerte
no borra nada
quedan
siempre las cicatrices
hurra
murió el cretino
vamos a festejarlo
a no llorar de vicio
que lloren sus iguales
y se traguen sus lágrimas
se acabó el monstruo prócer
se acabó para siempre
vamos a festejarlo
a no ponernos tibios
a no creer que éste
es un muerto cualquiera
vamos a festejarlo
a no volvernos flojos
a no olvidar que éste
es un muerto de mierda.

La vergonzosa detención de Pablo Hasel

El pasado martes la democracia española dio una nueva prueba, no ya de estar muerta, sino de estar pudriéndose en una cuneta de las autopistas del capitalismo. El rapero catalán Pablo Hasel fue detenido por el único motivo de crear arte de forma crítica.

Desde estambreweb queremos unirnos a la marea de protestas que consideran este secuestro esta detención como un ataque intolerable a la libertad de expresión. No estamos de acuerdo con mucha cosas de las cantadas por Hasel pero creemos que el arte solo puede nacer desde la libertad.

Pensaba escribir un texto mas amplio pero he decidido que es mucho mas expresivo leer al propio Pablo describir lo patético y dantesco que puede llegar a ser nuestro sistema represivo. Con sus palabras les dejo:

El Martes 4 de octubre fuí detenido en la calle por la Policía Nacional alrededor de las 10 de la mañana. Me comentan que es por un supuesto delito de enaltecimiento del terrorismo, acto seguido me meten en un coche y ya esposado me llevan a mi domicilio a practicar un registro “buscando material informático”. Por cosas que me dicen se que me han estado siguiendo tiempo y que no es la primera vez que pisan mi calle. En total hay unos diez policías dentro del piso y si se suman los de abajo ya ni se. Esposado en mi habitación contemplo como buscan por todos los rincones ese “material informático” del que poco van a encontrar más allá de un ordenador portátil, algún pendrive con música y poemas o una cámara de fotos. Estoy tranquilo porque se que no tengo nada escondido ni que ocultar, a la vez es tremenda la impotencia de ver como se llevan diarios personales, fotos de recuerdo con mis parejas, letras, poemas, etc. También se llevan libros como si de la época de Hitler se tratara. ¿Qué democracia es esta en la que libros son secuestrados? La misma que golpeaba a estudiantes armados con libros y a periodistas que cubrían la notícia de las protestas contra la ley Bolonia, por ejemplo. Lo que más me enerva es que se lleven los dos ordenadores con los que mi familia trabajaba pero aunque los medios de manipulación traten de intoxicarlos saben de sobras que tengo de mala persona lo que la OTAN de pacifista. Prometen que los devolverán pronto pero eso aún está por ver, otros a quienes les han practicado similares registros no cuentan lo mismo. Percibo en las caras de algunos agentes que sienten vergüenza de tener que acatar las órdenes que les llevan a realizar semejante operativo contra un chaval que no posee más arma que la voz y que no tiene ninguna intención de practicar la lucha armada aunque a veces el cabreo ante tanta injustícia le haga escribir desde la rabia sin autocensura, pero sobre mi manía de decir lo primero que pienso ya comentaré algo luego. La abogada de oficio también alucina, no le puede cuadrar que alguien así sea registrado cual talibán.

Tras más de tres horas efectuando dicho registro, me llevan a urgencias a que me efectúen una revisión. Esperamos más de dos horas para cinco minutos de atención, que oficialmente las urgencias de Lleida sean las peores de Catalunya no es broma. A mi en ese momento no me importa esperar, pues esté donde esté estaré esposado, pero imagino que los enfermos se acordarán de la madre de esta sanidad cada vez más recortada. Una vez finalizada la revisión me llevan a Madrid y ahorrándome detalles pasaré a las diez de la noche, hora aproximada de llegada y a la que me llevan al hospital a por otra revisión. Esta vez esperamos tres horas y pico. Posteriormente me llevan a comisaría y allí espero a que llegue mi abogado de oficio. En honor a la verdad he de decir que no me torturaron ni trataron mal, puntualizo que ya era bastante tortura el registro que me habían hecho y estar detenido por escribir sin tapujos. No he de dar las gracias por que no me golpearan, lo normal debe ser que un policía respete tu integridad pero vivimos en un Estado con demasiadas denuncias de Amnistía Internacional, entre otros organismos, por torturas.

Cuando llega mi abogado procedo a declarar siempre esposado y la cosa se alarga hasta las cuatro y media de la mañana cuando tras contestar a numerosas preguntas me trasladan al calabozo. Compruebo en la declaración que saben más de mi que muchos amigos: los sitios donde he estado a lo largo de un año y pico, mis cuentas de internet de hace años, blogs que ya no están activos, etc. Ya en la celda no se me facilita un colchón y “duermo” en el suelo hasta que ya cuando la noche ha terminado un policía con mejor fondo que el que me había trasladado percibe que no tengo y me ofrece uno como es costumbre con todos los reclusos. Tras media hora de sueño me despiertan y me llevan directamente sin posibilidad de aseo o desayuno a la Audiencia Nacional.

Tras esperar un rato tomo declaración ante el juez y en resumidas cuentas me cita varios versos en los que se me acusa de enaltecimiento del terrorismo. Como había comentado en la declaración anterior, que es terrorismo y que no, llevaría a un debate de horas y de reproches al sistema capitalista tan experto en cometer un genocidio diario alrededor del planeta o de practicar, por ejemplo, el terrorismo laboral entre incontables más. Hay muchos tipos de terrorismos de los que no interesa hablar al poder y que suceden a diario. Como no dispongo de tanto tiempo ni creo que el señor juez estuviera dispuesto a escucharme, le comento la realidad evidente de que esos versos más explícitos los escribí en una época en la que mi filosofía era otra y no hacía más que dar pretextos al sistema para detenerme o hacerme quedar como un terrorista desfasado. Hace ya tiempo que doy un mensaje más inteligente y elaborado pero no me detuvieron en aquella época porque tal vez no estaban cerca las elecciones o la falsa democracia no se dejaba tanto en evidencia, pero deteniéndome ha vuelto a desnudar a su dictadura del capital. A los que aspiramos a un mundo más justo nos impiden con violencia que podamos ejercer multitud de derechos democráticos ¿cómo no vamos a estallar a veces?

Le pongo el ejemplo de que si su señoría discute con alguien y tiene ganas de partirle la cara seguramente su racionalidad le llevará a no hacerlo. Le digo que si escribiera seguro que comentaría al folio las ganas que tenía de partirle la cara al susodicho y en caso de que grabara para desahogarse haría una canción, eso hago yo cuando estoy harto y no quiero coger las armas. ¿Acaso si tan “terrorista” fuera no hubiera iniciado ya la lucha armada? Pero le vuelvo a comentar que ese no es mi camino y que sí, hay cosas que podían decirse de otra manera pero mis ideas no las pueden cambiar. ¿Deben detener a miles de escritores o guionistas por apología a la violencia en sus libros o películas? Yo no hago apología a la violencia porque no la practico ni tengo antecedente alguno derivado de esta. Muchas de mis canciones narran hechos que han pasado y que cada uno saque sus propias conclusiones. No les voy a dar más pretextos fáciles para que puedan volver a por mi, eso es lo que quisieran muchos de los que ensalzan al franquismo no sólo sin ser detenidos, sino con libros en las secciones principales de las librerías o aquellos que disfrutan viendo aumentar los ceros de sus cuentas ante una nueva guerra por petróleo o diamantes. Ya se sabe que en este Estado hay libertad de expresión para decir lo que quieren escuchar o para ser de derechas, de lo contrario te silencian, te criminalizan o te persiguen. Le dejo claro al juez eso de lo que ya me había dado cuenta hace tiempo: no haré más letras desfasadas pero sí seguiré siendo un comunista consecuente dando el mensaje inteligente y trabajado que los poderosos más temen porque se quedan sin argumentos. La fiscal pide mi libertad con cargos y ando a la espera de conocer la sentencia final mientras tengo que ir a firmar cada dos semanas al juzgado sin poder abandonar el país, vigilado hasta las trancas por quienes me detuvieron por órdenes evidentes.

Al salir a la calle me sorprende la cantidad de prensa que hay. Lo llego a saber y me preparo un discurso pero ni me lo esperaba y habiendo dormido sólo media hora con la cabeza a punto de estallar sólo se me ocurre responder a dos preguntas: a la de si seguiré cantando respondo que claro y a la de si hago enaltecimiento del terrorismo le respondo que son el PP y el P$OE quienes lo hacen apoyando guerras en el tercer mundo y vendiendo misiles a los genocidas de Israel. Podría haber dicho muchísimo más pero sólo tengo ganas de respirar y hablar con mis amigos. Son sólo los medios minoritarios los que luego reproducirán mis palabras, las grandes cadenas las censuran porque sólo les conviene sacar frases fuera de contexto y criminalizarme inventándose graves falacias como la de que apoyo a Al Qaeda y esto es serio.

Si algo he hecho siempre ha sido condenar a Al Qaeda. El 11 M fue una barbaridad a cuyas víctimas inocentes dediqué una canción, pero claro, ni la pondrán en sus telediarios ni comentarán nada los periódicos como de mi solidaridad con los olvidados y oprimidos que ni siquiera tienen algo que llevarse a la boca mientras los occidentales que les saquean habitan en mansiones. Pablo hasel se centra sobretodo en eso pero ahora sólo conviene dejarlo como un diablo sanguinario pro Al Qaeda. Si yo soy un villano no se que serán los que hacen videojuegos disparando a inmigrantes y seguramente ocupen el gobierno en breve. Me repatea que manipulen hasta tales extremos, ejerciendo una clase de terrorismo mediático (¿cuándo serán detenidos?) cuyo único fin es desprestigiarme y hacerme daño. Hoy he llamado a La Sexta, uno de esos canales que han vertido semejante acusación exigiéndoles que pidieran disculpas y me han dicho que me llamaban los responsables en breve pero ha pasado casi un día y aún espero la llamada. Pienso denunciarles aunque imagino que saldrán airosos, como si me hubieran acusado de comer chipirones con mayonesa. No tienen vergüenza y lo peor es que luego se hacen llamar periodistas. También me acusan de haber llegado aquí por fama, claro, pagué a los más de 10 policías que había en mi casa para que se llevaran mis únicas posesiones, mis canciones que andaban por salir, mi libro de poemas que iba a ser editado en breve, mis recuerdos, mis diarios personales… También me puse yo las esposas para que no pareciera un montaje, ah, y estuve tirado en el suelo del calabozo sin colchón para hacerme el duro. Pero en fin, no perderé más el tiempo con sus especulaciones propias de los programas basura que tanto critican para luego hacer cosas incluso peores. La manipulación es el motor de este sistema insostenible a todos los niveles. Por cierto, también se ha dicho que he dedicado una canción al camarada Arenas “líder de los GRAPO” y no, en todo caso la dediqué al secretario del PCE (r) puesto que jamás ha realizado una acción armada y los GRAPO eran una guerrilla armada. Si quieren guerra verbal al menos que jueguen limpio. El delirio de ciertos medios llega a puntos tan enfermizos en que cogen versos míos dichos en cachondeo y los toman al pie de la letra. Como tengan que hacer lo mismo con todo el arte ya pueden detener a medio planeta, como tengan que encerrarme por odiar a los gobernantes ya pueden meter a más de media España.

Independientemente de diferencias ideológicas, lo que es evidente es que con mi detención se ha cometido una violación de la libertad de expresión intolerable y de que como dijo alguien de cuyo nombre no me acuerdo: “quien le cierra el camino a la revolución pacífica se lo abre a la violenta” Sí, he dicho cosas duras y sólo se han quedado con ellas dándoles el sentido que quieren obviando la mayoría de mi contenido lírico pero aún así, a mi nadie puede obligarme a quien admirar o por quien sentir pena si muere. Por esa regla de tres que detengan a mis enemigos cuando yo fallezca y sonrían. Si tanto les molesto que dejen de darme la razón oprimiéndome, pero vamos, la razón nos la dan a diario a quienes no nos conformamos con un sistema que comete su genocidio diario impunemente. Sólo faltaría que encima no pudiéramos cabrearnos cuando nos recortan los derechos y pretenden que únicamente seamos sus robots, sus máquinas sin espíritu crítico ni solidaridad, que no es lo mismo que la caridad. Los mass media me han hecho el protagonista de algo en lo que no me dejan ni participar, tremenda paradoja. Pueden verter todo tipo de especulaciones pero no me otorgan la opción de defenderme, otra vez la dictadura decorada retratándose. No, si en el fondo van a ser ellos quienes vuelvan revolucionaria a gente ajena a conocer que de la política depende casi absolutamente todo, sus vidas por si fuera poco.

Pueden pintarme como un diablo que la gente no es tonta y quienes me conocen saben como soy: no soy yo quien apoya bombardeos a hospitales y colegios, no soy yo quien impide referéndums democráticos, no soy yo quien tiene cochazos de lujo y mansiones a costa de la explotación y de la miseria ajena, no soy yo quien mira hacia otro lado ante la injustícia, no soy yo quien quiere acabar con los servicios públicos, no soy yo quien abre brechas a gente sentada pacíficamente, no soy yo quien usa las armas para perpetuar las abismales desigualdades sociales, no soy yo quien no respeta las libertades de la mujer, no soy yo quien recibe dinero del Estado para esconder a pedófilos y expander la homofobia, no soy yo quien quiere financiar misiles para que niños no puedan tener una infancia, no soy yo quien quiere un sistema esclavista, no soy yo quien tiene canales de TV y periódicos para bendecir al fascismo, no soy yo quien permanece impasible ante una historia que en demasiadas cosas parece anquilosada en la edad media, no soy yo quien inventa armas de destrucción masiva para masacrar pueblos, no soy yo quien impide una sociedad donde el ser humano sea muchísimo más que una cifra al servicio de una minoría elitista, no soy yo quien cierra los ojos y no lucha por el futuro de la humanidad y del planeta al fin y al cabo cuyos “amos” arrasan sin contemplaciones por unos trillones más, no soy yo quien se nutre del racismo para ganar votos…¿sigo? Como he dicho antes el tema del terrorismo daría para tantísimo… Seguramente me acusarán de hacer demagogia pero es lo único que saben decir cuando andan faltos de argumentos ante la insultante evidencia. No soy yo quien detiene a alguien que aprieta fuerte el bolígrafo cansado de que importe más si la duquesa de Alba se casa que arreglar de una maldita vez un mundo que citando al gran Galeano “está harto de estar patas arriba”

El mundo al revés me detuvo el martes y no a quienes sí practican una amplia gama de terrorismos. Que citen rimas mías como estas:

Pueden poner al Che en una camisa mientras le llaman asesino
y hacerme quedar cual psicópata cuando sólo rimo
los versos que no dejaron acabar a Jara y a tantos,
pero la historia dispara más claro de lo que canto,
gritando que la avarícia crónica es el terrorismo
que nos lleva a los humanos a autodestruirnos.
Pueden encerrar a la libertad y llenarla de mierda
Que las heces son efímeras pero la libertad eterna.

“Botellas de agua contra porras de acero”

La imagen que abre este artículo es bastante descriptiva. Dos policías municipales de Madrid arrastran a un joven por el pavimento de la calle Montera de la capital (aledaña a La Puerta del Sol). No es esta escena en si lo que llama mi atención, en muchas ocasiones hemos visto imágenes muy similares. Quiero poner el foco en lo que ambos dos agentes portan en sus manos. Son dos porras extensibles de metal expresamente prohibidas por el reglamento de la Guardia Civil y del Cuerpo Nacional de Policía. Pero cuyo uso continua siendo normal (a la imagen me remito) en cuerpos policiales Autonómicos.

Para aquello que desconozcan estas armas, una porra extensible es, básicamente, una barra hueca de metal extensible coronada por una bola de acero macizo. El echo de que sea hueca aumenta enormemente el daño que inflinge al golpear a una persona. Las porras tradicionales (y reglamentarias) son de madera maciza con revestimiento plástico. La madera amortigua el golpe provocando una gran dolor pero menos daños físicos. Sin embargo el metal hueco incrementa el daño y la vibración que recibe el hueso facilitando de forma aterradora la posibilidad de fracturas y causando un dolor físico mucho mayor. Pero esto solo se produce golpeando con la barra metálica. Este arma finaliza en una bola de acero macizo, creo que no es necesario explicar lo que esto implica.

 

Desde hace unos días vivimos una enorme campaña mediático-política dirigida a crear en la opinión pública la imagen de que los activistas asociados a las protestas del 15M  son violentos y están atacando de forma agresiva a políticos en toda España. Pero el caso es que esas acciones violentas han consistido en gritos, en resistencia pasiva y en el peor de los casos (muy pocos, por cierto) en arrojar agua.

La imagen que ven a continuación está capturada de un video al que cualquiera puede acceder fácilmente en Internet (http://www.btvnoticies.cat/2011/05/31/els-mossos-desquadra-desmenteixen-haver-utilitzat-armes-il%c2%b7legals/) donde vemos a un Mosso dÉsquadra golpeando con una porra extensible a manifestantes pacíficos en Barcelona el pasado día 27 de mayo. En el video también se aprecia como después de golpear a la gente el susodicho angelito intenta ocultar el arma, sabedor de la ilegalidad que acaba de cometer.

 

El mismo día 27 Artur Mass, presidente de la Generalitat, declaró: Las instituciones tienen el monopolio de la fuerza, eso sí, controlada. Por eso pido que no se critique hoy la actuación policial”.  Parece ser que golpear salvajemente a manifestantes pacíficos con armas prohibidas entra dentro de lo que el señor Mass identifica como control. Aun se permitió el exceso de calificar a todos los manifestantes de “Profesionales de la violencia”.

Si bien es cierto que en democracia el uso legal de la violencia es monopolio del estado su ejercicio debe estar regido en todo momento por un principio de proporcionalidad. Nadie aprobaría disparar con un arma de fuego a alguien que roba sin utilizar la fuerza, pero parece que todos hemos de aplaudir las dantescas actuaciones policiales donde violentos radicales lanzan agua y reciben golpes con porras de acero.

Para hacer una comparación en cualquier ámbito de las vida es necesaria una escala común de medida. Un baremo que nos ayude a poner en su contexto sucesos diferentes y que de esta forma haga posible la comparación. El problema es que desde los medios de comunicación de masas y desde la política institucional se nos está imponiendo un ejercicio de simplismo por el cual violencia es un concepto único e inamovible en el que entra cualquier actuación ajena a la ley, aunque estas actuaciones no hagan uso de la fuerza física. Aún en el caso de calificar de violento el lanzamiento furibundo de agua si no tenemos una escala de medida racional donde golpear con barras de acero sea globalmente calificado de violencia extrema lo que estaremos consiguiendo es vaciar de contenido las palabras y puerilizar el debate haciendo imposible llegar a ninguna conclusión. Bien visto tal vez este sea el objetivo.

Palabras bonitas, feas y otras justificaciones

Desde hace tiempo, no sin cierta razón, se ha hecho notar a los componentes de este blog (y cuando digo “los componentes de este blog” me refiero a mi mismo) que en nuestros textos hay alguna que otra incorreción ortográfica. Alguna H ausente, alguna tilde de menos. Cosas así.

Supongo que lo que sigue entra dentro del territorio de la autojustificación. Básicamente creo que esos errores pueden achacarse a dos factores:

El primero es el estado de conciencia alterada en que me coloca el ejercicio de escribir. En serio creo que mi manera de acercarme a la escritura haría las delicias de cualquier psicólogo en busca de un caso clínico. Hablo en voz alta, paseo, jugueteo con cualquier objeto de mi casa y fumo como un Hobbit después de un paseo que se le va de las manos. 

El segundo motivo es simple y llanamente que soy un desastre con piernas. Absolutamente incapaz de concentrarme en nada de la periferia cuando estoy atento a algo.

Pero… ¿que problema hay? Decía el gran Vicente Alexandre que: “No hay palabras bonitas o palabras feas, solo palabras vivas y palabras muertas”. El lenguaje nació para poder comunicarnos, para expresar sentimientos y no para atenazar las armas del, ya de por si complicado, trabajo de decir lo que se siente con una migaja de belleza. Soy plenamente consciente de que todo esto solo suena a excusa barata y tiene un poco de eso, la verdad, pero ya puestos he decidido buscarme algún aliado. Ya que hablo de palabras vivas y muertas mi compañero en la batalla es alguien a quien debemos tantas palabras destiladas desde la belleza mas absoluta de la vida, que espero enmascaren un poco lo que tenga de burdo este texto/justificación/dejar de tocarme las pelotas con la ortografía. El maestro no es otro de Gabriel García Márquez. 

Estas declaraciones las realizó para “La Jornada”, México, 8 de abril de 1997. Con ellas os dejo. No pienso osar escribir nada después del Maestro (Si, con mayúsculas). Así pues, como nada mas tengo que decir, nada mas digo.

Botella al mar para el dios de las palabras

 A mis doce años de edad estuve a punto de ser atropellado por una bicicleta. Un señor cura que pasaba me salvó con un grito: Cuidado! El ciclista cayó a tierra. El señor cura, sin detenerse, me dijo: Ya vio lo que es el poder de la palabra? Ese día lo supe. Ahora sabemos, además, que los mayas lo sabían desde los tiempos de Cristo, y con tanto rigor, que tenían un dios especial para las palabras.
Nunca como hoy ha sido tan grande ese poder. La humanidad entrará en el tercer milenio bajo el imperio de las palabras. No es cierto que la imagen esté desplazándolas ni que pueda extinguirlas. Al contrario, está potenciándolas: nunca hubo en el mundo tantas palabras con tanto alcance, autoridad y albedrío como en la inmensa Babel de la vida actual. Palabras inventadas, maltratadas o sacralizadas por la prensa, por los libros desechables, por los carteles de publicidad; habladas y cantadas por la radio, la televisión, el cine, el teléfono, los altavoces públicos; gritadas a brocha gorda en las paredes de la calle o susurradas al oído en las penumbras del amor.
      No: el gran derrotado es el silencio. Las cosas tienen ahora tantos nombres en tantas lenguas que ya no es fácil saber como se llaman en ninguna. Los idiomas se dispersan sueltos de madrina, se mezclan y confunden, disparados hacia el destino ineluctable de un lenguaje global.

      La lengua española tiene que prepararse para un ciclo grande en ese porvenir sin fronteras. Es un derecho histórico. No por su prepotencia económica, como otras lenguas hasta hoy, sino por su vitalidad, su dinámica creativa, su vasta experiencia cultural, su rapidez y su fuerza de expansión, en un ámbito propio de diecinueve millones de kilómetros cuadrados y cuatrocientos millones de hablantes al terminar este siglo. Con razón un maestro de letras hispánicas en los Estados Unidos ha dicho que sus horas de clase se le van en servir de intérprete entre latinoamericanos de distintos países. Llama la atención que el verbo pasar tenga cincuenta y cuatro significados, mientras en la república del Ecuador tienen ciento cinco nombres para el órgano sexual masculino, y en cambio la palabra condoliente, que se explica por sí sola, y que tanta falta nos hace, aun no se ha inventado. A un joven periodista francés lo deslumbran los hallazgos poéticos que encuentra a cada paso en nuestra vida doméstica. Que un niño desvelado por el balido intermitente y triste de un cordero, dijo: “Parece un faro”. Que una vivandera de la Guajira colombiana rechazo un cocimiento de toronjil porque le supo a Viernes Santo. Que Don Sebastián de Covarrubias, en su diccionario memorable, nos dejo escrito de su puño y letra que el amarillo es el color de los enamorados. ¿Cuántas veces no hemos probado nosotros mismos un café que sabe a ventana, un pan que sabe a rincón, una cereza que sabe a beso?
 

      Son pruebas al canto de la inteligencia de una lengua que desde hace tiempos no cabe en su pellejo. Pero nuestra contribución no debería ser la de meterla en cintura, sino al contrario, liberarla de sus fieros normativos para que entre en el siglo veintiuno como Pedro por su casa. 

      En ese sentido, me atrevería a sugerir ante esta sabia audiencia que simplifiquemos la gramática antes de que la gramática termine por simplificarnos a nosotros. Humanicemos sus leyes, aprendamos de las lenguas indígenas a las que tanto debemos lo mucho que tienen todavía para enseñarnos y enriquecernos, asimilemos pronto y bien los neologismos técnicos y científicos antes de que se nos infiltren sin digerir, negociemos de buen corazón con los gerundios bárbaros, los ques endémicos, el dequeísmo parasitario, y devolvamos al subjuntivo presente el esplendor de sus esdrújulas: váyamos en vez de vayamos, cántemos en vez de cantemos, o el armonioso muéramos en vez del siniestro muramos. Jubilemos la ortografía, terror del ser humano desde la cuna: enterremos las haches rupestres, firmemos un tratado de límites entre la ge y jota, y pongamos más uso de razón en los acentos escritos, que al fin y al cabo nadie ha de leer lagrima donde diga lágrima ni confundirá revolver con revólver. Y que de nuestra be de burro y nuestra ve de vaca, que los abuelos españoles nos trajeron como si fueran dos y siempre sobra una?
 

      Son preguntas al azar, por supuesto, como botellas arrojadas a la mar con la esperanza de que les lleguen al dios de las palabras. A no ser que por estas osadías y desatinos, tanto él como todos nosotros terminemos por lamentar, con razón y derecho, que no me hubiera atropellado a tiempo aquella bicicleta providencial de mis doce años.

Desde Sol y hasta el Sol. (Movimiento 15 de Mayo)

Como madrileño para mi la plaza de La Puerta del Sol es algo mas que una parte de mi ciudad. He vivido durante dos años apenas a 10 minutos de distancia. Es la zona donde voy de compras, donde voy al cine, donde salgo con los amigos y en muchas ocasiones por donde he paseado cuando no sabía a donde ir ni que hacer. Para mi, como para tantos otros, esta plaza tiene algo especial. Es un lugar de reunión, un punto de encuentro. Curiosamente casi nadie sabe por que se llama plaza de La Puerta del Sol. Originariamente era uno de los accesos a la muralla que rodeaba la ciudad en el siglo XV. Esta puerta de entrada a Madrid estaba adornada con un sol por que estaba orientada hacia levante. Por allí llegaba el alba cada mañana, estrenando cada día y arrastrando las rutinas de una ciudad que despertaba, a pesar de que nunca duerme del todo.

Hoy 22 de Mayo como desde hace mas de 5 siglos el alba ha llegado a La Puerta del Sol pero esta vez no ha iluminado a barrenderos que limpiaban la ciudad. Ni a quiosqueros colocando los periódicos. Hoy, como toda la semana, el amanecer a despertado al ejercito pacífico de una revolución. A la gente harta de vivir con la amargura de saberse esclavos. A los jóvenes cansados de soportar los insultos y las faltas de respeto de una cuadrilla de ladrones con trajes de 1000 €uros. A los ancianos que daban su paseo matinal  y cargaban con la pena de ver el mundo que están heredando su hijos y nietos.  Hoy Madrid se ha despertado con la dulce resaca de una noche maravillosa.

Decía Bertolt Brecht que: “Las revoluciones se producen generalmente en los callejones sin salida”. Y resulta cada vez mas obvio que vivimos en un callejón sin salida. Vivimos en una democracia que hace tiempo dejó tirado al demos en una cuneta. Somos un gobierno del pueblo sin el pueblo. No se engañe querido lector, usted no vive en una democracia, vive en una gentil plutocracia. En el gobierno del poderoso y del capital. Puede que no sea una dictadura al uso, pero desde luego no es una democracia. Por ello resultaba especialmente bello llegar al atardecer a La Puerta del Sol durante toda la semana. Ver las calles atestadas de gente que sonreía y gritaba consignas. Ver a un padre dándole el biberón a su hijo junto a un grupo de jubilados, vecinos del barrio, que charlaban con unos chicos de no mas de 20 años. Y de repente, el ocaso abrazaba a decenas de miles de personas, que con los pies doloridos pero bien anclados al suelo gritaban una palabra que hasta el 15 de Mayo se había tornado tristemente hueca y que hoy vuelve a ser la bandera de la revolución: DEMOCRACIA. Y esta simple palabra, cargada de nuevos matices, de un nuevo color y una nueva vida se alzaba y flotaba para llegar a todo el mundo. Desde Sol y hasta el sol. Cimentando el improbable sueño de algo que ayer no podía pasar y hoy me resulta impensable que no suceda.

G. K. Chesterton escribió en una ocasión: “ Los cuentos de hadas superan la realidad no porque nos digan que los dragones existen, sino porque nos dicen que pueden ser vencidos”. Desde aquí digo a todo aquel que pueda oírme que yo creo en el cuento de hadas de una juventud pacífica e inteligente que lucha por sus derechos. Creo en el  cuento de hadas de un sistema que no oprima a los inocentes. Creo en el cuento de hadas de un sistema laboral que no me trate como al hijo bastardo de un esclavo y una máquina. Y sobre todo creo que podemos matar al dragón porque creo en el amanecer de Sol. Porque con estas palabras, con literatura, con música, con poesía, cine y pintura, con arte, algo hermoso a despertado. Las armas de la razón y la belleza están siendo empuñadas, las almenaras de internet están encendidas y cada paso deja un poco mas lejos el lugar de donde venimos y un poco mas cerca el hogar con el que soñamos.

Hoy es 22 de Mayo de 2011, brilla un Sol radiante en el cielo y no tengo miedo.