Están vivosEstudié Ciencias Políticas en la Universidad Complutense de Madrid, así que no deben ustedes fiarse de mí. Imagínense, donde da clase Pablo Iglesias. Peor aún, Juan Carlos Monedero (ese bolivariano peligroso) fue mi profesor e Iñigo Errejón (si, el de la beca black) compañero de clase. Lo dicho, no soy gente de fiar. Recuerdo que cuando le comenté a un amigo que me había matriculado en la carrera me dijo “Tío, pero no te metas en esa mierda”. Desde entonces y durante muchos años cada vez que en una conversación o en una entrevista de trabajo salía a relucir mi formación siempre observaba lo que di en llamar <<La mirada politólogo>>, un gesto a medio camino entre la extrañeza y la compasión. Pero esa situación ya es cosa del pasado, ahora ser politólogo es Cool, últimamente he llegado a la conclusión de que la Política es el nuevo Rock & Roll.

Quien podría haber imaginado hace pocos años que un ministro de finanzas griego se convertiría en todo un icono pop o que el Tweet más Retwuiteado de la historia sería una foto de Obama . Lo cierto es que cada día parece que molo más y no acabo de creer merecerlo. Al poco de comenzar en mi actual trabajo tuve una reunión sobre cómo aumentar la implicación de los empleados y su grado de compromiso con la compañía. Como dentro de todo politólogo late el corazón de un pedante insufrible me puse a explicarle a los presentes que era el Teorema de Thomas y enlacé con una breve exposición sobre hegemonía gramnciana. No sé muy bien como llegué a eso pero en mi cabeza tenía sentido, la cuestión es que no me hizo caso nadie, de nuevo la mirada de incredulidad de la gente se me clavaba en el pecho como dedazos maleducados. La respuesta que recibí fue <<Lo que no son cuentas, son cuentos>> y allí acabó el tema. Hace unos días mi jefe, tipo adusto y serio, me preguntó qué demonios pasaba con Monedero y ayer mismo me pidió un resumen sobre el debate del estado de la nación . Pues eso, que cada vez molo más y no sé por qué.

Siendo sincero también he observado que no me pasa a mí solo. El espacio dedicado al tema en las librerías crece en progresión escheriana, la política se asoma más a las letras de las canciones (lo cual no las hacer mejores automáticamente) y las cuentas temáticas en Redes Sociales florecen como setas en Cantabria. Todo el mundo sabe que es La Tuerka, Politikón saca libro, Los Morancos entran en la sátira política y Pedro Sanchez llama por teléfono a Sálvame. Ante este panorama los Medios han comenzado una feroz búsqueda de “El Experto” cada programa quiere a su politólogo residente. La lógica informativa del siglo XXI parece exigir que solo opinen Los Expertos, lo cual no parece del todo malo, el problema es que puede que los politólogos molemos fuerte, pero no somos gente de fiar.

Puedo encontrar sin apenas despeinarme una docena de catedráticos a favor y otra en contra de cualquier tema conocido por el ser humano. El peligro no está en El Experto como analista sino en El Experto como mesías y sobre todo, como decía el Comisario Gordon en Batman Begins, en la escalada. A un lado del ring, en Tele Madrid, Amando de Miguel. Al otro, en la sexta, Jorge Vestringe. Comienzas las hostilidades, los púgiles llevan el hombro alto para protegerse el cuello, fintan, amagan… De Miguel lanza un buen directo de derechas (muy de derechas) a lo que Vestringe responde con su famoso gancho de izquierdas (muy de izquierdas). Suena la campana, púgiles a sus esquinas y cambio de pareja. ¿Quién baila ahora? Navarro y Elorza o tal vez sean Pablo Simón y Ramón Espinar. Gente lista hablando de cosas importantes ¿Qué puede salir mal?

Ana pastorLos medios no nos ayudan a configurar nuestra propia visión del mundo, nos la sirven en bandeja, eso sí envasada al vacío. Hasta hace poco en el reino de los tertulianos el cuñado era el rey hoy los monarcas son una cohorte de Expertos que siguen diciéndonos que debemos pensar solo que usando palabras más largas. La esencia del Experto es quekeep_calm_trust_me_i_am_a_political_scientist_postcard-rfc228dccbead4db1a6ae6334d7cde340_vgbaq_8byvr_512 sabe más que tú, por eso es un Experto. Estamos entrando en la peligrosa dinámica de creer que estos nuevos gurús del pensamiento mediático son impolutos pensadores que viene a ayudarnos. Nadie puede creerse que Alfonso Rojo o Francisco Marhuenda son analistas imparciales pero esa trampa si cuela con un buen Experto. Además lo bueno es que te vale casi cualquier disciplina. ¿Qué no encuentras un politólogo? No pasa nada, pon a un economista o a un abogado.

Ya que estoy con el tema voy a ponerme el traje de Experto y a compartir con ustedes algo de mi sabiduría. Hace años un profesor de mi facultad me dijo que la pregunta más importante que se hace la Ciencia Política es: ¿Por qué obedecemos? Y yo se la devuelvo a ustedes con un pequeño cambio. La gran pregunta que debe atronar en su cabeza cada vez que escuchen una opinión ajena es: ¿Por qué tiene razón? Creer que un politólogo o que un economista carece de motivaciones ideológicas, de filias o de fobias es de una ingenuidad que casi resulta enternecedora. No es que la ideología sea mala, al contrario, es que es inevitable. Si queremos vivir en una sociedad más politizada hay que empezar por acostumbrarnos a la discusión, al disenso y sobre todo a que si no caminamos bajo el paraguas de una postura crítica acabaremos empapados y ni nos habremos dado cuenta. Prefiero mil veces a Monedero, Errejón, o ya puestos a Carmona, metidos de lleno en política sin engañar a nadie que a un Experto evangelizando desde su atalaya de pulcritud formal. La imparcialidad es mi animal mitológico favorito por eso cada vez que alguna persona se atreve a apropiársela tengo la misma reacción instintiva que cuando me choco con otro pasajero en el metro, echarme la mano a la cartera.

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3 comments

Que bueno Alfredo!! Me has hecho hasta sonreir, que en estos días no resulta fácil, muy bien, como siempre. Besitos

Gracias a ti Celia, que siempre te lo lees todo con cariño 😉

Uneaeallplrd accuracy, unequivocal clarity, and undeniable importance!

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