Crucificado¿Qué pasaría en este país si cada año cincuenta futbolistas fueran asesinados? Solo imaginar las repercusiones de semejante fenómeno da vértigo. Cincuenta profesionales del balompié acuchillados por irse a otro equipo o tiroteados por fallar un penalti o tal vez apaleados hasta la muerte por no entrenar con la suficiente intensidad. Tal vez parezca un ejercicio de puerilidad macabra pero yo imagino manifestaciones y protestas. Casi seguro vigilias y altares improvisados con tantas velas en los aledaños de los estadios que serías capaces de luchar contra el frio del invierno y de la pérdida de nuestros amados deportistas. Puestos a especular asumo que la parrilla televisiva estaría copada por la noticia ya fuera en los informativos (con sus secciones deportivas), en los programas de debate o en los de entretenimiento. No me cuesta imaginarme a la fauna de Sálvame ejerciendo su legítimo derecho a hacer el ridículo opinando. Twitter ardería, Facebook sería un memorial digital y los periódicos no se quedarían atrás. Ningún periodista de Inda a Bollero, pasando por Maestre dejarían el tema sin tratar. Viñetas, fotos, especiales. #JeSuisFutbolista

Claro está que no solo de periodismo y faranduleo viven las sociedades y apuesto a que los políticos enfrentarían el problema en bloque, sin desuniones, con uno de esos “pactos de estado” que solo firman los “hombres de estado”. Condenas duras en los diversos parlamentos y casi seguro una ley Ad Hoc de esas raudas, rápidas y estúpidas.

      -La seguridad de nuestros deportistas debe estar fuera del debate partidista
      -Muy cierto Sr Presidente. Son un ejemplo para nuestra juventud y nuestro deber es proteger a aquellos que   tanto han dado a “La Marca España”.

Ay! “La Marca España”, como sufriría nuestra imagen en el exterior. Se recortarían las inversiones, la UEFA y la FIFA tomarían cartas en el anuncio, los anunciantes huirían y los ingresos caerían en picado. Y lo peor de todo es que ¡Messi y Cristiano Ronaldo se largarían! Quien puede vivir con ese miedo constante a ser asesinado por un maldito demente.

No quiero olvidarme en este ejercicio de historia ficción de la Policía. Esa delgada línea azul que nos separa del caos. Esos hombres y mujeres que se pondrían de inmediato a proteger a los indefensos futbolistas amenazados, siempre de la mano de un poder judicial que sabría estar a la altura. Soy consciente de que no se podría asignar un agente a cada futbolista de España pero apuesto (que concepto más futbolero) a que se lograrían perfeccionar los mecanismos de respuesta rápida con una celeridad digna de tal nombre. Cuanto más lo pienso más veo en mi cabeza toda una geografía del horror. No haría falta que las victimas fueran demasiado famosas, cincuenta futbolistas de segunda división también estarían más allá del límite moral que este país puede tolerar sin tomar cartas en el asunto. Es más creo que casi cada grupo humano que eligiésemos provocaría un efecto similar. Cincuenta panaderos asesinados por vender pan duro o cincuenta médicos muertos a manos de pacientes descontentos o ya puesto cincuenta periodistas caídos víctimas de enajenados lectores. Casi cualquier ejemplo sirve y digo casi porque hay uno que parece que a todo el mundo le da igual, precisamente el que es real, el de las mujeres asesinadas.

En 2014 en España cincuenta y una mujeres fueron asesinadas a manos de sus parejas o ex parejas. Si descorremos hacia atrás las hojas de nuestro calendario nos daremos de bruces con un abismo. Setecientas cincuenta y cinco mujeres muertas en la última década, solo a setenta y nueve del número total de asesinados por ETA en toda su historia. Es verdad, he exagerado, no es que no le importe a nadie, es que no le importa lo suficiente a las suficientes personas y desde luego no le importa demasiado a quien debería importarle. A esos políticos, policías y jueces que de verdad podrían hacer algo al respecto a parte de tomar medidas paliativas, salir con cara compungida en la tele y en el mejor de los casos crear leyes y soluciones en grado de tentativa.

El periodismo patrio me sorprendió en otro día con una columna de opinión sobre el tamaño del pene de Juan Carlos Monedero (“información” firmada por Carmen Rigalt en “El Mundo”) En el ejercicio de su profesión cada cual hace lo que le dejan o lo que cree que debe hacer, lástima que más periodistas no se decidan a colapsar nuestras mentes con esta información de manera tan constante que sea imposible dejar de oírla como hacen con tantos otros temas.

Y finalmente estamos “nosotros”, la gente, las células del Leviatán, todos aquellos a los que nos hundiría ver al Cholo Simeone inerte en el suelo con un tiro en la nuca pero a los que SETECIENTAS CINCUENTA Y CINCO ausencias no nos duelen lo suficiente como para hacer nada salvo postureo.

Mañana hay liga, pero tranquilos, ningún futbolista ha muerto, eso sí, ayer en Valencia una mujer con tres hijos fue asesinada por su pareja. El criminal le asesto varias puñaladas a su cuerpo y varias más a nuestras conciencias, si, esas que están dormidas y dan tanto asco.

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1 comment

Bravo!!!!!

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