Hace ya algunos meses crapulas cercanos a este blog como Alfredo González, Romeo Cosardiela y un servidor tuvimos una alocada idea sobre elaborar un texto juntos mediante escritura automática via facebook. Dicha escritura automática finalmente resultó ser semiautomática ya que en cierta manera no es un producto incosciente de la mente, y si está adornada con ciertos tintes estéticos. Me he permitido titular el experimento como “El Libro de los Muertos”. Si te gusta el surrealismo… hoy es tu día de suerte.

La humedad era elevada, apenas algún rayo de sol conseguía traspasar aquella hojarasca verdosa y enfurecida. Allí estaba ella, sobre un pequeño claro, adormecida y distante, sé que no dormía. La marihuana acariciaba con tenue suavidad su hombro izquierdo, era la piel del verano. Casi  despierta, no, parece que aún no quiere sorprenderme.

Muerdo algunos tallos de la mansedumbre que asola mi carácter en los momentos de pasión, siento el amargo líquido de mi vergüenza navegando como un tornasolado vendaval por las tripas de la inconsciencia, de la pesquisa de la flor al crimen de mi naturaleza introvertida; afilo el dorso de la mano sobre la sensualidad resplandeciente de la imagen que a escasos metros de mí se divisa. Es un cuerpo realmente bello y singular el de esta chica. Tiene algo de esotérica su postura desfallecida sobre la hierba mojada. Pienso: si cualquier manifestación artística ha de ser, por encima todo, honesta, que si el estilo y demás sandeces no pueden gestarse de antemano: el ritmo, el tono y la poesía son conclusiones de un mensaje sincero; pues entonces esta mujer y su postura y el decorado con su luz de amanecer como dibujada son arte con MAYÚSCULAS. Pienso esto y me pongo sistemáticamente a la defensiva. Se apodera de mí un irracional y creciente odio contra todo lo que es hermoso y castigo mi eventual fascinación con una mueca grotesca.

Escupo al aire con afán de parecer zafio. La belleza en un estado tan puro siempre me provoca sentimientos contradictorios. Mienten todos aquellos que niegan que alguna vez han fantaseado con destruir algo hermoso. Desear destruir lo que se ama es una faceta más de la fascinación.

Dos bultos sobresalen de mi pantalón. Uno es producto de una erección mas perezosa de lo que me gustaría reconocer. Otro lo provoca mi vieja petaca de piel. Al sacarla del bolsillo el olor a cuero engastado sobre acero compite durante unos segundos con el aroma espeso de la marihuana. Bebo un trago largo y balsámico. El calor se apodera de mi cabeza, como la luz macilenta a tomado posesión del cuerpo desnudo que yace ante mi. Ese cuerpo que no es más que un susurro quedo, una estampa fuera de lugar, una promesa tan hermosa e inservible como el semen de los ahorcados. El cielo amenaza tormenta… pero no con una tormenta de nubes y lluvias, si no con un aviso, un aviso por detrás de la nuca. Un alfiler que atraviesa de hemisferio a hemisferio tejiendo y atando mis sesos. La sensación es claustrofóbica, algo me vigila. No puedo evitar girar la cabeza en 180 grados para divisar ante mi al que ya es un viejo amigo de los antiguos libros de historia.

Su mirada es hierática y no aparta ni un solo instante de mi sus dos pupilas afiladas. Sinsiló, el gato negro avanza hacia mi, lento y preciso, temeroso y bélico. Se acerca sin hacer apenas ruido interponiéndose entre mi cuerpo y el de la joven adormecida. Su mirada me hace pensar que estoy profanando algo sagrado. Eriza el lomo y emite un bufido que parece ser más una queja que una señal de muerte.

Me siento atado al suelo, otra mirada me embiste por el cuello y me obliga a estar aún más cerca de la tierra, el bourbon se derrama y mi erección aumenta, un surco oscuro se extiende en mi pantalón. La joven abre sus ojos que directamente apuntan a los míos sin ni si quiera mover un musculo de su cuerpo. Sinsiló comienza a frotar su lomo dulcemente sobre la mejilla de este memorable cuerpo. Ronronea.

¡Bastet enfundada en embriagador disfraz de piel y huesos!

He aquí al lince, y el aroma de su sexo inunda mi cráneo, siento ganas de rugir. Éxtasis.

Soy un extraño en este lugar, un cuerpo errado y creo no poder soportar lo que estoy comenzando a experimentar. La belleza se ha vuelto orgánica y oscura, está viva, late, es un gran estomago, me asusta.

Estoy en el cenit, en el centro de la cúpula del universo, etéreo.

Ahora soy omnipresente, un estado de consciencia congelado en el tiempo. Definitivamente libre.

Las circunvoluciones de mi cerebro se repliegan y expanden a través de manifestaciones químicas, cromosomas estrellados de esplendor infinito. He roto mis limitaciones carnales en los pedazos de una delicada ensoñación que vibra en contacto con la realidad cancerígena de átomos heridos por la atracción: sumisa condena del movimiento que es la vida.

Sintetizados lagos iridiscentes sueñan que son riachuelos de graves meandros empáticos con un delta que arrasa sin piedad. Me entrego en paz a la visión y el campo que es acción me abona sobre una cosecha de estímulos ardientes. Crezco y decrezco con la respiración de los sonidos tengo las manos dormidas y la sinestesia se ha apoderado de todo mi ser. Veo un mundo de sonidos plásticos escondidos tras la realidad cruda y falsaria que me rodea.


Ella me mira.
Ella me mira.
Ella me mira… y su mirada es una puerta de luz. Un todo acogedor donde dejar de ser, donde perder el miedo y el control. No puedo recordar cuanto tiempo llevo aquí. Tal vez sean ya mil vidas. No existo, pero soy real. Más real que tu, lector ajeno que te acercas a mi como si solo fuera una ficción. ESTOY VIVO!!!!  Porque soy el estado más puro de la conciencia humana, la imaginación y la impenitente necesidad de belleza. Me extiendo entre montañas de basura y envoltorios de vidas enlatadas.

La quietud…  La quietud de esta sensación prolongada en un tiempo remoto me hace pensar que tal vez mi mente no lleve aquí unos instantes, una sensación añeja me invade ahora… es muy delicada y dulce y se abre paso entre el silencio, el silencio de un universo infinito en el que llevo flotando ya varias eternidades, un bucle constante de repetición olvidada. Pero ahora el silencio es más grave, no hay nada. Ni si quiera me había dado cuenta de que estaba totalmente perdido en la oscuridad más absoluta… una lenta asfixia carcome mi pecho pero apenas tengo fuerzas para mover un milímetro de mi alma… embriagado… mis brazos ahora sienten una tenue calidez. Es otra vez una sensación humana, como un sol de verano que termina por irritar la piel… quiero que me abrase… le cerraré mis ojos.

Los abro y diviso de nuevo un paisaje terrenal pero destellante, el sol casi no me permite abrir los ojos, mi ropa de nuevo me cubre y el aire viola sensualmente mi cabello. Me percato de que en el bolsillo de mi camisa llevo algo que jamás poseí.  Un pluma gris y blanca de un tacto suavísimo que tal vez fue arrancada de un ave. La observo y su tacto parece transmitirme algo, un misterio… o tal vez un prodigioso enigma radiante de eterna sabiduría.

A lo lejos un hombre aguarda en una barca, su rostro es enjuto y característico de un labriego, su piel parece estar curtida por millones de soles, su silueta es tan hierática que me estremece.

No descuida su hermetismo pero sin embargo siento su llamada…

– ¿Me espera a mi? – (Silencio)

-¿Hola? (sigue empeñado en su silencio pero no aparta la vista de mi ser, me siento de nuevo tremendamente ridículo y humano, mortal, frágil… pero estas sensaciones me molestan ahora más que nunca, son casi un fastidio insolente.

Me aproximo hasta el barquero y a los pocos metros sus pupilas se clavan en la pluma que sobresale del bolsillo de mi camisa.

El anciano se quita su sombrero de paja y casi haciéndome una reverencia me invita a pasar. Diría que estoy en un puerto ya que la inmensidad del agua supera incluso al horizonte y no parece haber más tierra que la que piso. Desconozco este paraje pero no me siento extraño, sin mediar palabra con el barquero tomo asiento y observo los reflejos del agua.

Después de unos instantes o tal vez horas solo percibo agua de un color esmeralda, limpia y que apenas permite ver el fondo de este mar o rio de gran inmensidad. Conduzco mi mano hasta la petaca pero descubro que ya no la llevo, tampoco la cartera ni el reloj. Solo en unos de los bolsillos de mi pantalón se encuentra un paquete de tabaco con un solo cigarrillo. Decido encendérmelo y envenenarme con unas cuantas nubes amarillas. Sabe a gloria… y hasta la boquilla consigo bloquear cualquier tipo de pensamiento molesto. Miro al barquero y aprovechando que contempla el horizonte lanzo la colilla al agua. Me vuelvo a sentir ridículo, pero esta sensación dura apenas unos segundos y queda eclipsada por la sorpresa que ahora se oculta entre las aguas.

Miles de huesos humanos parecen ahora estar a flote, cráneos, costillas, pelvis incluso carne putrefacta inundan ahora el agua que antes parecía ser preciosa. Me horroriza el sonido de los huesos chocando contra la barca y los remos… es un sonido hueco y crudo que se clava en lo más profundo de mi alma. El barquero ahora rompe su hermetismo para tocar mi hombro y tratar de tranquilizarme, su gesto ahora es incluso afable y parece sentir un mínimo aprecio por mi persona.

-Puedes estar tranquilo, tu destino no es acabar en estas aguas. Te espera una gran bienvenida, una nueva vida llena de sensaciones extraordinarias. Todo lo antiguo a muerto, ya no tiene sentido. Esta obsoleto para tu alma, trata de dormir. Pronto llegaremos.

Y supongo que dormí ya que de un momento a otro las brumas de mis ojos parecían despejarse y ante mi se encontraba un portentoso pedazo de tierra, extenso y con islas que adornaban la extensa llanura que ante mi se esclarecía. Una tierra soleada y con un clima excepcional adornada por extensos campos de juncos, la luz parecía ahora tener otra densidad más espesa y brillante. Los aromas ahora eran luminosos y el agua había dejado de ser esmeralda para tornarse en  fino color turquesa.

Mi vista y olfato estaban tan sensibles que ni si quiera me percaté de la llegada a tierra y de los esfuerzos del barquero por encallar  la barca. Este de nuevo se dirigió a mi y me dijo con una voz limpia y serena:

-No pierdas tiempo, Bastet prepara una gran fiesta para ti, durará siete días con sus siete noches. Aquí comenzarás una nueva vida, distinta pero no por ello a salvo. Aún debes de enfrentarte a nuevos retos inimaginables para tu alma. Esto no es nada más que el comienzo de un nuevo comienzo para terminar en un nuevo final que dará lugar a otro nuevo comienzo. El que porta la luz te hará su discípulo, aprende de él y comienza a andar con tus nuevas piernas. La belleza total te espera, desde ahora nunca mires a atrás y tampoco mires hacia delante.

Aunque extrañado por las palabras del barquero trato de seguir su consejo adentrándome en mi nuevo hogar, estoy repleto de confianza y tengo la sensación de no extrañar nada, me siento tan ligero como la pluma que he portado durante este viaje. Sin embargo una nueva mirada me detiene, a lo lejos en una especie de altar formado por primitivas rocas se encuentra Sinsiló. Mirándome fijamente, expectante. Me detengo y continuamos así durante unos segundos. De repente se marcha velozmente por un sendero… ya no dudo, el me mostrará mi nueva vida.

Share

6 comments

Reeditado para que los usuarios de explorer puedan verlo como es debido.

Un consejo: Dejad de utilizar explorer cuando hay cosas mejores como Firefox, Chrome, safari etc…

Alfredo dijo:

Quien iba a decirnos que de una locura planeada en un bar a altas horas de la noche (y con un alto contenido alcohólico en sangre) saldria un texto tan extrañamente hermoso!!!

Sencillamente brutal. Me habéis dado ganas de escribir, y todo. ¡Ah! Y también me habéis puesto cachonda.

Que historia tan genial! Al final dentro del surrealismo se relaja un poco por que el comienzo es una rayada bastante a tener en cuenta.

Sí, el final es un poco más narrativo. El principio es escritura automática 100%.

Lula, me alegro de que te haya gustado hasta el extremo de ponerte cachonda. Si causamos con nuestros textos este tipo de sensación en las mujeres creo que debemos de hacerlo más a menudo jeje

Leave a Reply

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>