Resulta curioso como en ocasiones uno puede añorar con fuerza a alguien que no conoce. Es como si pudieras percibir que en ese momento una persona importante debería estar a tu lado. Es como si estuvieras a punto de recibir una ostia en la cara tan enorme que empezase a doler aun antes de que la piel choque contra la piel.

La noche en que la conocí me sentía así. Estaba tan borracho y tan triste que tenia una sonrisa de oreja a oreja. Estaba solo en un bar, con mi mejor mirada de triunfador sin escrúpulos, a pesar de no haber triunfado jamás en nada y a pesar de ser un sentimental, un romántico… y por lo tanto, un hombre lleno de  escrúpulos.

   Dos semanas después, mientras compartíamos un baño de agua ardiendo me dijo:

–         ¿Sabes? La primera vez que te vi, en ese garito, me pareciste un completo capullo.

–         ¿A si? – respondí – Y entonces por que te sentaste a mi lado

–         Por que tenias pinta de tener pasta. Y por que eres bastante mono.

   Así era ella. Cuando paseaba de su mano por la calle o entrábamos en un bar o en un restaurante podía sentir a todos los hombres fulminándome con esa mirada intermedia que está entre la admiración y el odio. Siempre me hacia sentir especial. Por eso creo que siempre le gustó jugar conmigo. Ahora arriba, ahora abajo. Podía ser un comentario malicioso, una respuesta mordaz, o una mirada de deseo que se escapaba por encima de mi hombro hasta encontrarse con unos ojos que no eran los míos. Cualquier cosa que me hiciera sentir un poco mas pequeño y a ella un poco mas segura.

   Hasta la noche en que nos encontramos ella había sido camarera, azafata, pintora, mendigo, comercial y escritora de cuentos eróticos para niños en no se que fanzine, de no se que ciudad, de no se que país donde siempre hace frío. Yo por el contrario hacía bastantes años ya que me ganaba la vida vendiendo zapatos de mujer a cincuentonas de pies callosos, que son las únicas que se gastan 100 euros en unos zapatos de El corte inglés. Así que se cruzó su urgencia de dinero y mi compulsión por cuidar a hermosas mujeres que en realidad no conozco de nada y después de un mes, unos cuantos polvos en mi cama y muchos mas polvos en lugares infinitamente mas incómodos, ya vivíamos juntos.

   Siempre me ha parecido increíble que en los sueños algo pueda ser varias cosas al mismo tiempo. En una ocasión soñé con la noche en que nos conocimos. El bar era el mismo pero era diferente. Mas lento, mas acuoso. Pero allí estábamos los dos, bebiendo bourbon apoyados en la barra. De fondo sonaba “All apologies” que en realidad era “Hurt”. Cuando, justo después de sonreírme, ella chasqueo los dedos y de ellos surgió un corazón que era al mismo tiempo de neón y de fuego. Cuando al despertar le conté mi sueño su respuesta fue.

-No es un sueño nene. Si te portas bien algún día te regalaré un corazón de neón y fuego.

   La verdad es que nunca dudé de que podía hacerlo. Siempre fue experta en prenderle fuego a todo.

   Supongo que ahora podría seguir haciendo inventario de aquel tiempo. Contando como pasaron los años, los momentos de amor y de odio. Como cambiamos y como aprendimos a vivir juntos y alejados al mismo tiempo. Podría contar la historia de nuestra historia y demás puñetas al estilo David Copperfield, pero no quiero ponerme narrativo.

   Hace dos días junto a las cenizas de mi cama me dijo.

–         Me gustaría poder quererte como ninguno de los dos merecemos. Pero no creo que pueda hacerlo.

   Cuando la puerta se cerró dejándola a ella del lado de la ciudad y a mi del lado de la nada no lloré y encendí la televisión. No recuerdo un momento mas triste en mi vida.

   Ahora mismo está dormida y desnuda en mi cama. Como siempre dice, con esa cara de idiota que se le queda después de follar con ganas. No tengo ni idea de hacia donde vamos. Tal vez mañana al despertar nos odiemos de nuevo. Lo único que se es que ahora mismo tengo ganas de cuidarla y de dormir oliendo su pelo.

   A pesar de todas las locuras del mundo, al final la vida solo consiste en el regalo que ella me hace. La vida simplemente consiste en sentirse vivo.

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7 comments

Celia Sánchez Domínguez

Muy bonito y romántico y bastante real, pues hay bastates mujeres de ese tipo, a mi me repelen, ya bien dices que es una forma como cualquier otra de sentirse acompañado y vivo. La vida misma….yo entiendo que existen ese tipo de relaciones, pero son destructivas, pero ya sabes sarna con gusto no pica. Felicitaciones guapetón por tu relato y además no ser un capullo jajaja

Tremendo relato chaval! que delicadez a la hora de transmitir sentimientos tan complejos, además la foto va de lujo. Incluso me arriesgaría a decir que fue esa misma foto la que te inspiró el relato.

Encantado quedo.

Pues mas o menos. Empecé el relato antes, pero cuando vi la foto sabía que queria usarla para algo.
Me alegro de que te guste y a ti tambíen Celia. Si todo va bien, este será el primero de mas relatos…

¿Una pequeña escena de una futura novela? Me parece que alguien por aquí a vuelto a nacer a la inocencia del arte. Te envidio.

“Hace mucho que no escribo ficción, estoy oxidado”, “el relato no va de nada, no tiene forma” … ¡mentiroso! Es relato está genial. Y aunque sé que son partos dolorosos, estoy esperando más… (voy a revolver un poco más por el blog si no os importa).

Nuria, Alfredo es un bandido y siempre juega al despiste con sus textos, me alegra de que te guste el blog, y por supuesto que estamos encantados de verte por aquí, revuelve todo lo que quieras.

A ver si nos vemos pronto, besazo!

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